Aunque ni siquiera sé si está ya en el mercado, me supongo que sí ya que su hermano joven de la misma añada Chardonnay si lo está. Este vino lo probé en la feria del Gourmet 2012 en Madrid. Yo creo que es, de largo, su mejor añada de este varietal.
Nunca, y lo remarco, nunca he percibido potencia aromática parecida en ningún vino blanco que haya probado, ni tan siquiera en un moscatel o muscat. Tampoco podía creer que esa potencia describiese cuadro o paleta aromática semejante. Y, por si fuera poco, el abanico floral era espectacular, hasta el punto de que si me hubiesen caído unas gotas en la camisa o en el pelo no me hubiese importado.
El vino tenía un color amarillo pajizo muy intenso y limpio.
La nariz también aportaba notas amieladas (mil flores),alguna nota cítrica, hierbas de tocador, escondidas formas tropicales y ligerísimas notas almizcladas.
Boca fresco, sabroso, cierta untuosidad, muy equilibrado y fino, buena persistencia.
Tengo que volver a probarlo para ver si me reafirmo en mis percepciones.
Mi impresión general es que estamos ante una añada excepcional, una vinificación impecable y un vino tal vez en su mejor momento, o no, por lo que tendré que hacerle un férreo marcaje por si se viene abajo antes del verano o su evolución en botella nos lleva a otras dimensiones del espacio-tiempo vitivinícola. De momento seré tímido en la puntuación, como siempre.