Presentación sobresaliente de este tinto riojano, con una grafía, diseño de etiquetas y colores de nueva generación, modernos y atractivos. Corcho de nivel medio-alto, al que le falta algún milímetro para subir su calificación.
Visual: a primera vista, muy limpio, brillante. Capa media-alta, con menisco atejado, algo peculiar para un vino que solo tiene un lustro. Glicérico, de lágrima lenta, que entinta golosamente las paredes de la copa.
Nariz: recién abierto, se muestra tímido, oculto, a la espera de que el tiempo lo enriquezca. Hay aromas con predominio a vainillas, torrefactos y caramelo, sin perder los toques a canela, y un recuerdo a terrenos pedregosos....Pasado un rato, encontramos un vino distinto: más completo y complejo, en el que la vena frutal se muestra por fin, rotunda, y auspiciando una longevidad que no apuntaba la visual primera.
Boca: recorrido medio, que se adorna con unos taninos que van redondeándose, con la fruta roja/negra más evidente que en las fases anteriores, y una acidez óptima...para beberlo ya. No sería muy partidario de prolongar su guarda más allá de 1-2 años. Elegante en el trago, se muestra como un tinto ideal para tomar solo o acompañado...de viandas de la misma confección (ibéricos, quesos curados, ensaladas verdes, carnes guisadas, y chocolate negro).
Su precio, un poco elevado, a la altura de los mejores que suelo "despachar", y que aún debe "ganárselo" para que "duela" menos su compra. Pero 3 de estas botellas en la bodega no nos van a arruinar.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.