...Ofrecerá este Riesling al que lo cate.
Degustado en la pasada Cata Weinhaus Barzen celebrada en Sant Cugat.
Amarillo verdoso brillante en la copa.
La nariz conviene oxigenarla bien y darle tiempo para contemplarla y estudiarla con detenimiento. Al principio, de golpe, nos reciben notas sulfurosas; verdura hervida que pronto, respirando en la copa, irán desapareciendo paulatinamente.
Luego más de lo mismo, que no es poco. Fruta, mineralidad... Bien.
Pero es en boca donde despunta y ofrece lo mejor de sí (por lo menos en estos momentos de vida del vino), que ahora son muy pocos.
Como comentaba en las notas y apuntes dedicados acerca de este vino, el amigo Oscar, resulta "puro vicio"; también me sumo a su comentario que está increíblemente redondeado (cuando resulta un bebé) y le queda mucho tiempo para estar en su pùnto.
Por si fuera poco, es sabroso y tiene un equilibrio entre nivel de azúcar residual-acidez, brutal a mi parecer.
Ganará, en tres o cuatro años, una barbaridad en todo. Pero ahora, sobretodo destacando en boca, está tremendo.
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