Díficil de conseguir en carta de restaurantes ya que o bien se ha acabado o bien se ha guardado y no hay reposición porque el mercado exterior se lo ha llevado.
La verdad es que aunque el tiempo ha pasado y la explosión se ha sedimentado, se trata de un gran vino para su escalón de precio.
La sensación es de un vino ya estable en su mejor punto y con una calidad que asombra para el precio. Quizás Mr. Parker tenía, en este caso, más razón de la que parecía.
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