Apuntar que después de haber transcurrido unos meses desde la cata anterior, el vino ha integrado esos matices "apretados" que nos mostraba la vez anterior.
En el color sigue mostrando un carácter juvenil, de capa alta, muy cubierto con destellos púrpuras.
En nariz nos da una definición frutal mayor, dando señales de esa magnífica añada del 2010, con los aromas de crianza por detrás con deliciosa vainilla en primer plano.
Su paso por boca se ha afinado; envolvente, elegante, sedoso, cremoso, toffes, integración, tanino pulido, buena acidez, estupendos y finos recuerdos lácticos.
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