Al no catarlo a ciegas como Bilbis, sabía lo que bebía y efectivamente es un vino que comparte el toque de modernidad que es ineludible a su autor, pero que se acerca mucho a los sabores de los Riojas Clásicos. Lo curioso de este vino es que siendo un Gran Reserva, su fruta está muy viva y ya son varios los GR que nos estamos encontrando así últimamente, y es una buena noticia. Madera muy presente como no podía ser de otra manera. Lejano de la personalidad y carácter del dedicado al esposo de Carmen, Andrés Romeo, se enmarca en otro tipo de vino, casi tb algo alejado de lo que Benjamin Romeo suele hacer, no obstante, está su presencia sobre él.
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