De las últimas botellas de este blanco que se ha dejado de elaborar.
Ya ha pasado su mejor momento pero aún sigue siendo muy disfrutable.
Color dorado intenso que denota su edad.
Aroma comlejo. Si bien ha perdido intensidad, se aprecian aromas a flores y fruta blanca madura.
En boca igualmente complejo, seco y agradable.
Le fué muy bien a un arroz de mariscos.
Blanco elaborado con Garnacha Blanca cultivada en la parte norte de la DO Montsant, en el pueblo de Margalef.
Hacía un año y medio que no probaba este vino, y ha evolucionado de una forma impresionante.
Ha perdido algo de frescura y acidez pero ha ganado de sobremanera en intensidad y complejidad.
Sus aromas son una delicia, empezando por notas florales (azahar, nardo, etc... - no se mucho de flores), aroma a miel, fruta blanca madura, ligeramente especiado, y una ligera nota de petrol característico de algunos rieslings.
En boca es de gran concentración, graso, pero con elegancia. Notas frutales, cremosas...me ha gustado mucho.
Puede acompañar tanto pescados de carne que no sea muy delicada, (mas bien guisados, como en un suquet) o carnes blancas al horno (lechón, conejo), o bien un buen arroz.
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