Mamá está preocupada - II
Resumen del capítulo anterior
Luisa tiene nueve años y sabe que está malita. Por la noche se hace pis en la cama y por el día tiene un hambre desmesurada que no le impide adelgazar y que le sobre la ropa.
Tiene un poco de miedo porque sabe que su mamá está preocupada. Hoy sabrá un poquito más sobre su enfermedad y nosotros algo más sobre ella y su familia.
Me he despertado por la noche y no me podía volver a dormir. Me levanté a buscar a mamá y no estaba en su cama. Fui a buscarla al salón y me quedé en la puerta porque papá y mamá estaban discutiendo dentro.
No me gusta cuando discuten, me da miedo. Les quiero mucho a los dos y no quiero perderles, como cuando papá no vino más a dormir a casa, después del hospital.
Papá decía que le iba a tocar a él todo el marrón porque como mamá estaba todo el día trabajando, no se iba a poder ocupar.
Mamá decía que pediría todo el tiempo que fuera necesario en el trabajo pero que eso no era lo importante, que lo importante era que “la niña” (¿yo?) aceptara la enfermedad como parte de su vida.
Creo que eso quiere decir que estoy enferma y que además no me voy a poner buena.
Me eché a llorar y mamá salió y me encontró en el pasillo. Me abrazó muy fuerte, se dio la vuelta y enfadada le dijo a papá
–¿Ves? Al final la hemos despertado, con lo que necesita descansar…
Me llevó a la habitación.
Estaba un poco asustada. Cuando papá y mamá discuten me da miedo, pero se me pasó enseguida cuando mamá se metió en la cama conmigo. Me gusta cuando me aprieta fuerte, está muy calentita y su piel es muy suave.
Cuando era pequeña y me levantaba por la noche, me iba a su habitación y cuando me veía me metía corriendo en su cama, pero ahora que ya soy grande, cuando voy a su habitación ella se viene conmigo a la mía y se mete en mi cama, me abraza muy fuerte y ya no me acuerdo de más porque me quedo dormida.

Hoy han venido mamá y papá a buscarme al cole. Me he sentido importante porque me venían a buscar a mí. A Nacho se lo ha llevado la mamá de su amigo Manuel a merendar.
Hemos ido a una clínica donde una enfermera muy simpática me ha explicado lo que me pasa. Me ha dicho que hay un “órgano” que no me funciona bien. Un “órgano” es una cosa que tenemos dentro, que funciona como una máquina pero sin pilas, como el corazón, pero éste se llama “páncreas”. Me lo ha hecho repetir cuatro veces y eso que a la segunda ya lo decía bien.
Como no me funciona bien, lo que como no me alimenta y por eso tengo hambre siempre y se me queda grande la ropa. Pero lo mejor de todo es que me ha dicho que bebo tanto por culpa del “páncreas” ése, que me hace tener tanta sed y por eso, a veces me hago pis por la noche. No es que me esté haciendo pequeña como Nacho, es por culpa del “páncreas”.
Ya sé como se llama lo que tengo, diabetes. También me ha hecho repetir la palabra dos veces aunque ésta ya me la sabía porque se la he oído a mamá muchas veces hablando por teléfono.
Después ha venido lo mejor, hemos aprendido los tres a poner inyecciones. Papá y mamá han practicado con almohadones y yo con un peluche.
Se me ha dado muy bien, la enfermera me ha dicho que tengo muy buena mano y me ha preguntado que si de mayor quiero ser enfermera. Papá dijo que médico, que era muy inteligente. La enfermera le puso mala cara. Yo dije que quería ser futbolista y jugar en el Real Madrid.
Cuando lleguemos a casa me voy a poner la primera inyección de mi medicina. Si me sale bien, mañana lo haré solita en el cole, así no me la tendrá que poner la enfermera.
No me voy a curar y me da un poco de miedo.
La enfermera de la clínica dice que es como cuando te ponen gafas, que ya no te las vuelven a quitar, pero que te acostumbras y luego se te olvida que las llevas.
Pero no estoy segura, creo que me lo dice para que no me asuste. ¡Cómo se me va a olvidar que estoy malita cuando papá y mamá están tan preocupados porque no se me olvide pincharme la medicina!
A lo mejor tiene razón porque cuando le pusieron las gafas a Roberto, al principio no quería jugar a nada, por si se le rompían, pero al día siguiente ya estaba metiendo goles. Menos mal que a mí siempre me pide para su equipo...
© Mara Funes Rivas - Octubre 2012
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Pero si he visto esto de casualidad.. no sabia que habia otro relato en el otro blog. Aunque este es muy muy triste y ademas el tema me "toca la fibra sensible" mas que otros porque desgraciadamente una de las personas que mas quiero lo padece de forma severa.. No sé si podre seguir leyendo... De cualquier forma la historia esta escrita de forma excelente como nos tienes acostumbrados. Besos
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en respuesta a Anubis7 Ver mensaje de Anubis7 Rosa, permíteme que discrepe, no estoy de acuerdo con que sea un relato muy triste. Un relato triste es un relato oscuro y este relato está lleno de luz, de la luz que desprende Mª Luisa.
Es un relato de superación, de valentía y de un inmenso amor entre padres e hijos.
Un relato que te enseña que de los hijos se aprende muchísimo si te paras tan sólo un segundo a escucharlos.
Siento mucho lo de esa persona tan cercana a ti pero te animo encarecidamente a que sigas leyendo la historia de Luisa.
Muchas gracias y un beso fuerte!
