Diario de un sumiller 2a parte día 3: café olé
Nicojames
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17:30 La escapada
Mientras dejé a Atena hablando por el teléfono, fui de compras en la calle peatonal de la ciudad. Tenía ganas de estar sólo después de escuchar y sentir emociones varias. Tenía ganas de comprar unos trajes nuevos. Algo que no fuera italiano, más bien del norte de Europa. Mi armario ya estaba repleto de ropa italiana y necesitaba cambiar. Entraba de tienda en tienda sin encontrar nada que me gustaba, menos unas asistentas muy guapas y amables conmigo. Después de una hora decidí hacer un Kit-Kat y tomar algún café y pensar un poco.
18:35 Café chiquito en un local grande
Me acerqué a un Café de mucho nivel, donde el suelo, los muebles y todos los alrededores eran impecables. No sé que detergente utilizaban para limpiar, pero no dejó rastro de suciedad ninguna pero si aromas de almendras horneadas y petales de rosas con matices cítricos. Estaba muy impresionado. El local era grande con más de 40 mesas en varios niveles. La clientela era predominada por mujeres y hombres de negocios que tenían ganas de salir de la rutina diaria. La música del fondo Jazz moderno con mucho ritmo y sensualidad que te quitaban las ganas de querer trabajar para siempre. Me sentí en una de las mesas en la planta superior donde tenía vistas de la gente que entraba y la acción de la barra. Cogí unas cuantas revistas que colgaban por allí y me relajé con la música, tumbado en un sofá de cuero negro y dejándome ir. La camarera morena y alta con un rostro muy limpio y agradable, no tardó en venir y tomar nota de mis deseos. Por lo menos los deseos en cuanto a café.
El café vino hirviendo como a mi me gusta con una leche muy cremosa. Le di la enhorabuena y me sonrió tímidamente. Otro día pasaría yo aquí a tantear esta camarera pero por ahora yo estaba comprometido con mi mujer por mucho que estaba enfadado con ella.
18:45 El café de los sueños
Estaba en una nube disfrutando de mi segundo café con leche. De vez en cuando mirando lo que estaba pasando en el local y observando la gente que salía y entraba. Justo debajo ví desde detrás la silueta de una mujer con un cuerpazo y gestos bruscos, primero mientras hablaba por teléfono y luego con un hombre con traje gris que entró a tomar un café con ella. Había algo familiar de esta mujer que cada vez parecía más emocionada y enfadada. Los gestos se multiplicaban seguido por el volumen de su discusión con el hombre que le acompañaba. El hombre no sabía cómo tratar la situación pero se quedó bastante tranquilo.
18:52 El Ferrari agresivo
La tranquilidad del hombre duró poco. La mujer ya había perdido los estribos y ahora el café que tomaba desde su exquisita taza de porcelana, se trasladó a la cara de él. El chico aceleró su motor como un Ferrari, de 0 -1 00 en menos de 3 segundos. Delante de los camareros y los clientes, le pegó una bofetada fuertísimo a la pobre en la cara. La mujer se cayó al suelo, más por el hecho, el choque de la situación que por la fuerza del golpe. El hombre miró a su alrededor, donde sobretodo las mujeres le miraban con caras asustadas y guerreras mientras dos o tres machos clientes estaban de pie listos para calmar la situación y contratacar si hiciera falta. Al hombre le entró pánico, cogió las dos bolsas y se fue corriendo. La mujer que estaba en el suelo con la cara hacía abajo, se dió la vuelta. Muchas clientas de forma solidaria ya le estaban ayudando. Cuando ví a la cara se me hizo un nudo en el estómago. Ahora entendí porque me sonó tanto ésa mujer. ¿Pero qué hacía aquí cuando hace un momento le había dejado en casa? Atena, estaba sangrando desde la ceja izquierda y la cara estaba hinchada. Yo decidí no acercarme a ella. No sabía quién era aquel hombre y de qué tratara la discusión. Lo único que sabía era que no me gustaba nada. Le ofrecieron hielo y llamar a la policia pero ella no quería nada de nada. Yo ya había pagado el café y estaba observandola a escondidas detrás de un periódico. Ahora Atena estaba hablando por teléfono.
18:58 La salvación del rubio
Entró un hombre muy elegante con traje impecable, negro, bien planchado y con zapatos negros de cuero brillante. Con el pelo rubio y una aura que mostraba seguridad en si mismo él vino a buscar a Atena. Preocupado y tierno la abrazó y le dió un besó en la mejilla. Me hice muchas preguntas acerca de él y la situación. Si Atena sólo me quería a mí, ¿que hacía este hombre con ella? No entendí nada. La pareja feliza se despidió de todo el Café y se fueron. No quería perderme a dónde iban y bajé para salir y seguirlos. El volumen de la conversación entre los clientes estaba subiendo. De repente una mujer gritó que le habían robado el bolso. Una detrás de otra, casi todas empezaron a gritar. Pareció un gallinero. Con toda la excitación se sumaron los hombres también. Alguien o algunos habían aprovechado la bofetada del hombre a la mujer para robar bolsos y carteras. Vaya, vaya. Antes de que llegara la pasma, me escapé del caos para seguir a éstos dos individuos.
19:06 La persecución
Estaban subiendo una calle ancha donde estaban aparcados muchos coches de lujo. Entraron en un Bentley de colora plata que se dirigía hacía afuera de la ciudad. Decidí coger un Taxi para seguirles. Se fueron a la dirección de mi apartamento y pararon justo delante de la entrada principal del edificio. Atena salió para subir y el hombre se quedó esperando en el coche. Yo dije al taxista que parara mientras salí para seguirle a Atena.
19:20 Un café doble amargo
Cuando llegué a la puerta de mi piso, escuche dos voces como si fueran dos Atenas hablando. Apunto estaba de entrar pero pensé que sería mejor esconderme detrás de una columna.
"Bueno Atena. Gregory me pegó tanto que me ha salido sangre y todo"
"Menos mal que lo hizo bien y sirvió como abstracción, porque si no los chicos no pudieron haber robado los bolsos"
"Si, luego nadie se dió cuenta que Gregory se habia cambiado para entrar sin peluca"
"Bueno un poco como los chicos que hicieron pasarse como agentes especiales durante el día del restaurante. Ni Mario se dió cuenta que todo fue un montaje. Que pena..vamos hermana nos tenemos que ir para ver cómo podemos abrir el mercado de los vinos falsos"
Las chicas abrieron y cerraron la puerta y se fueron abajo. Yo en estado de choc no sabía que hacer. Atena estaba fingiendo y me estaba utilizando para sacar beneficio y montar unos negocios no muy legales. Algo tenía que hacer yo...
