En el restaurante: las propinas
Hace un par de semanas fui a un restaurante con mi mujer e hija y un amigo con su familia . En total éramos 4 adultos y 3 menores. Cerca de Calafell Playa en un restaurante, una arrocería para ser exacto, el restaurante estaba muy limpio y de las 20 mesas, 6 o 7 estaban ocupadas. Era un sábado a la hora de comer. Mi amigo me comentó que seguro hace un par de años, durante un sábado todas las mesas de éste establecimiento estaban ocupadas.
Comimos unas ensaladas mixtas de primero y la especialidad de la casa, un arroz de marisco para los adultos. Los pequeños comieron cada uno un plato de macarrones con carne picada y salsa de tomate. Pedimos agua, 3 botellas seguro y un Xarel.lo del Penedès, Castellroig si no me falla la memoria. Comimos muy bien, el servicio muy correcto y sólo yo tomé postre. Cuando llegó la cuenta de 155€ en total, nos miramos todos mutuamente sorprendidos. Habíamos revisado la carta con los precios anteriormente, y aunque no escogimos los más baratos, no teníamos la sensación que pudiera llegar al total que vimos. ¿Cómo ha podido sumar tanto? Revisamos la cuenta y estaba todo en orden. Cada pareja pago su parte. ¿Y cuando pregunté a mi amigo si teníamos que dejar alguna propina, casi me pega. "Estoy harto de dejar propinas. Aquí pagamos la comida y el servicio. A mi nadie me da propina en mi trabajo."
Las palabras suyas todavía me suenan. Tenía razón. ¿Por qué teníamos que dejar propina si no había nada especial. Después de desembolsar 155€ y sin ningún valor añadido. Hicieron su trabajo y punto. ¿Por qué dejar propina para una comida "normal" donde la materia prima y el trabajo empleado por la cocina del restaurante tampoco suponía ningún esfuerzo especial?
Concluyendo creo que como comensal, no nos tenemos que sentir obligados a dejar una propina si no creemos que el restaurante se lo merezca. Podemos dejar algo si el servicio fue muy especial o atento o si el/la cocinero/a hizo un trabajo extraordinario. Fuera de eso, los días cuando se tenía que dejar propina en España se han acabado. Con tanta elección de restaurantes en los tiempos que corren, y tan pocos que den un servicio más allá de la media, el comensal no se conforma con la mediocridad. Exige la excelencia en todo. El restaurante y sus trabajadores se tienen que currar las propinas más que nunca. El hecho de que los horarios dentro de la gastronomía en España sean un maratón y muy duros para el Staff, no interesa y no es problema del cliente. No quiere excusas sino resultados: buena comida, buen servicio y buena relación/calidad precio. Y si es extranjero, multiplica el nivel de exigencia por tres.
