Staging ::: VER CORREOS
iamvino

Diario de un sumiller (#3) el servicio

13:38 Josef estaba echando humo. Ya habían 10 mesas que necesitaban nuestra ayuda. Eché un vistazo para ver que vinos había elegido para cada mesa. De las 5 mesas que ví, me parecía ver la misma botella en cada uno de ellas. Me acerqué a la mesa 5, para preguntar si todo estaba bien. Faltaba pan. François!!!! Tengo que estar yo en todo? Pues parece que si. En la mesa la botella de Joseph Phelps me saludó. Eché un vistazo a la mesa 8, y otra vez me saludó la otra botella de J.P. Habían 3 mesas más donde Phelps estaba triunfando. Había otro Josef que estaba a punto de agotarse si se pusiera a mi alcance! Después de todos las sesiones y clases de sumillería, donde te enseñana que el objetivo nuestro como sumiller es personalizar la experiencia, tratar el cliente como único, lo único que le ocurre a mi asistente es copiar mi recomendación, y lo que es peor:dar lo mismo a todos los clientes que han elegido el menu de degustación? Triple fracaso. Yo primero, el personal de sala que no sabe recomendar otros platos y Josef que no se ha despertado y tiene pocas ganas de trabajar, ser creativo e intentar darle algo diferente al cliente. Igual el jefe tenía razón: como un restaurante de menu... 13:42 Hablé con François para darle mi punto de vista de cómo había ido el día hasta ahora. No sé qué plan llevaba, pero su cabeza no estaba en la sala. Era como hablar con un extranjero. Pasé de el. Tenía dos opciones, hablar con el mega jefe, mi mejor amigo, o intentar a salvar los muebles yo. Bueno, es decir, lo que se podía ya que el daño ya estaba hecho. Me fui hacía la cocina y hablé con el Chef de la cocina para buscar una salida por lo menos creativa a nivel de los platos. Con los vinos el invento estaba fastidido a la Josef. Cuando yo lo viera al Josef real, le pegaría hostías de arriba abajo. Le sacaría todo lo malo de su cuerpo, limpiandolo como si fuera un pescado listo para comer. Que rabía! El Chef estaba conmigo. Me dijo que lo tenía controlado e iba a hacer lo que podía. Me hizo un par de preguntas rápidas: la edad media de cada mesa y tipo de comensal. Le contesté y los dos volvimos al trabajo. 13:49 El ambiente en la sala era acogedor, agradable. Una especie de silencio chic, tranquilidad y conversaciones intelectuales reinaban en la sala. Los comensales estaban disfrutando los platos, los vinos y la experiencia. Yo estaba sufriendo, igual el único consciente de que los procesos no estaban yendo como deberían. Si los comensales estaban bien, pues mi trabajo sería más fácil. Pero Díos! La botella de la mesa divina no estaba servida todavía! Me puse manos a la obra. 13:50 "Señores! El Joseph Phelps, ya estará suficientemente abierto para servirse" les dije a los dos evitando en primer instante la mirada a Atena y intentando darle más protagonismo a su mozzo. Era como pedirle a Zapatero que contara un chiste de estilo de Buanafuente.. o sea imposible! El mozzo con cara de tonto, ni me miraba, ni era consciente a quién tenía delante y no sabía valorar el nivel de la gastronomía, ni el vino que estaba delante. No pegaba nada con Atena, la perfección subliminal en mujer como un Vega Sicila Único 1995 acompañado con un trozo de pan comprado en el Carrefour. O sea peor imposible. Qué hacer? El mozzo, miró la copa después de que selo sirviera yo, olió tímidamente con una expresión despectiva y dirigío la copa a su boca. Un sorbo de Joseph enjuagando la boca y luego un tragó de un niño de 5 años. "No me gusta" me dijo ahora con los ojos con un aire casí enfadado. Yo, en estado de shock, me quedé por vez primera sin palabras. "Cariño" dijo Atena, "déjame probarlo yo, que no tienes ni idea de vinos"  el señor seguía mirandome no haciendo nada de caso a Atena. "Señor, eh..." empecé "eh, qué es lo que quiere decir exactamente?" encima me vacila este tonto, pensaba yo. Atena ya había sacado la copa de las manos de su tonto y estaba examinando el vino "yo creo que este vino posee una fruta extraordinaria, es elegante, taninos pulidos, aterciopelados, con un buen peso en boca y largo con un retronasal muy interesante" elaboró Atena. Vaya mujer! Además de ser la más guapa y elegante del universo, de vinos entiende un mogollón. Mi estado de enamoramiento ya estaba al máximo pero ahora rompió todos los esquemas imaginables. El tonto estaba mirandonos a los dos cuando dijo "Oye no se puede hacer una pequeña broma o qué? El vino es fantástico sólo quería saber lo que me iba a decir el chico" yo me relajé enseguida. Por un lado aliviado y por otro traumatizado que este tonto que no me expresaba nada, estuviera injustamente con Atena a quien no se lo merecía. Le llene indignado la copa y luego selo hice a Atena también quien me regaló una sonrisa sincera y mistica. Lo devolví marchandome confundido de la mesa.

Cookies en verema.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.

Personalizar
Rechazar todas
Aceptar