
Bueno, pues ya he puesto los garbanzos a remojo para mañana cocinar a fuego lento un buen cocido madrileño, así que condicionado por la comida y por que me había propuesto que fuera un vino de Telmo el siguiente que comentara, que para eso es mi socio y amigo, me he inclinado por este PEGASO 2002.
En mi opinión este vino refleja claramente la vocación de la Compañía de Vinos Telmo Rodríguez, la busqueda de uvas y terruños que reflejen el carácter de la zona donde se elaboran y, en cierto modo, recuperen la memoria de algunas regiones que fueron importantes en el pasado y que hoy han pasado a un segundo plano.
Este es el caso de los vinos de Cebreros (Ávila), vinos que por su proximidad geográfica fueron importantes en la 'villa y corte de Madrid' y aclamados por númerosos viajeros que recorrieron las tierras castellanas en los siglos XVIII y XIX. Incluso se exportaron a granel a Francia cuando a finales del siglo XIX la plaga de la filoxera obligo a sus bodegas a arrancar practicamente la totalidad de sus viñedos.
Pegaso está elaborado con la uva garnacha en viñas de espectaculares pendientes y con una altitud que alcanza hasta los 1200 m. De esta manera el clima continental, excesivamente cálido en verano, se atempera ayudado también por la buena ventilación de los viñedos (fijaros si correrá el viento que una de las viñas más antiguas de las que nace Pegaso recibe de toda la vida el nombre de 'Arrebatacapas').
La bodega lleva por nombre Viñas Viejas de Cebreros y es el único proyecto de la Compañía donde hay un socio externo. Carlos Sainz pone su finca a disposición del proyecto y es allí donde está situada la bodega y la nave de barricas, esta última en una vieja casona de piedra del siglo XIX que albergó hace años una bodega.
Normalmente los vinos elaborados con garnacha suelen pecar de exceso de alcohol y volumen, si bien Pegaso no es una excepción, la buena acidez que le transmite esa altitud del viñedo de la que ya hemos hablado hace más llevaderos sus 15º Alc. ( ideal para el cocido, sobre todo si después hay una buena siesta, je je). También el que se trate de la añada 2002, una añada fria en general en nuestro país, y un vino con un buen recorrido en botella hacen que hoy en día haya una gran armonía entre alcohol y acidez. Además su crianza en grandes barricas borgoñonas de 600 l. hacen que al tener más volumen, no marquen tanto la madera y el vino resulte más fino.
Esto me recuerda una conversación que tuve hace unos días con mi amigo y compañero Juancho Asenjo. Hablabamos de lo marcados que salen los vinos de Telmo inicialmente por la madera y los bien que sin embargo la integran con el paso de algunos años en botella. Estoy totalmente de acuerdo con él, en general los vinos españoles por su baja acidez total y su alto contenido alcoholico son vinos que no envejecen excesivamente bien, salen al mercado muy pulidos y perfectos para beber pasados unos meses, sin embargo en el caso de los vinos de Telmo hay una clara vocación de envejecimiento y merece darles una oportunidad pasados algunos años.
El vino hay que servirlo un poquito fresco para disimular un poco el alcohol (yo soy partidario de servir todos los vinos tintos un poco frescos porque en seguida ganan temperatura). En nariz posee toda la mineralidad que le aportan esas cepas cultivadas sobre pizarra, con el fondo de frutas en licor quele aporta la garnacha y los toques especiados de su contacto con el roble francés. De su paso por boca me gusta su equilibrio entre la rusticidad de su entorno y el refinamiento de su elaboración. Un gran vino a mi entender y sobre todo con gran personalidad.
Hasta la semana que viene!