Hoy vamos con una trapense belga muy conocida, la cual he bebido en innumerables ocasiones pero nunca había valorado. La sacamos de la nevera y esperamos a que alcanzase unos 10°C. Servimos en copa de balón.
VISUAL: De bonito color amarillo anaranjado y muy luminoso. Turbia, con una espuma en tonalidades marfil, de persistencia media y burbuja fina (92).
OLFATIVA: A copa parada asoman notas de fruta con hueso, albaricoque y melocotón, así como algo de membrillo amarillo y un toquecito cítrico de ralladura de limón. También hay apuntes de manzanas asadas, medio confitado medio frutoso. De fondo asoma el caramelo y un puntito especiado de vainilla y canela. Compleja, de intensidad media-alta y con los descriptores muy bien definidos (92).
GUSTATIVA: En boca se nos antoja cremosita, con el grado alcohólico, pese a su 8%, sin destacar en absoluto. Carbónico muy integrado, de tacto amable y con un paso por boca con notas de caramelo, vainilla y crema inglesa, bastante dulzón. En retronasal aparecen una vez más los aromas de membrillo, y en el post-gusto destaca ese tacto sedoso con apuntes de bollería, como a coca malfeta, golosote. Enseguida asoman las levaduras y el lúpulo, con un punto bitter interesante al final. Persiste en boca un poco más de dos minutos. Muy rica, triple ale de gran nivel (93).
La RCP atendiendo a su precio en tiendas sobre 1.80 euros (la he visto a 1.50 en oferta), me parece muy buena.
MARIDAJE: Nos la tomamos como aperitivo con unas deliciosas olivas gordales. Rico maridaje, notas vegetales y apuntes lupulosos en total armonía. Rica, rica.
Salud-os!!
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