A mi me impresionó que con esas dimensiones ofrezcan tan buen producto y un servicio profesional y diligente. Además son muy autárquicos: cochinillos de su granja, el vino de su bodega, un hijo trabaja en la bodega, los otros dos en el restaurante y el propio José María me contó que no falla ni un sólo día al restaurante. Emprendedor y trabjador nato...
La carta de vinos es muy completa, especialmente con los de Ribera del Duero y aledaños, pero aquí se viene a beber Pago de Carraovejas.
Yo también lo recomiendo a quien visite la zona.
P.S.: una pena lo tuyo con los judiones. ¡A mi me pierden!