No me ha sucedido nunca, pero después de la cata del vino, deje, sin querer, la botella medio llena, en el frigo. Con su tapón, es decir sin sacar el aire y he de decir, que el vino lejos de decaer, se envalentona y gana en matices. En nariz sigue con su corte discreto, pero en la boca gana en volumen y potencia. Curioso...