Se que no vamos a estar de acuerdo Isaac, pero....
Es que no se enteran. Cuando le dieron la estrella en 1991 quién mandaba en la cocina, Marcos o su padre? Y que enamoró a los Michelines? ¡pues la fabada!
Así que cuando aparezcan por allí los de Michelin, que les saquen una fuente de fabada con doble de compagno y que se dejen de mariconaditas, que esos platitos modernos están hartos de que se los pongan en todos los restaurantes del mundo mundial. Hoy en día lo que sorprende y enamora es una buena "fabada", unos "fabes con almejas" o un buen "arroz negro de Palafrugell", esos platos tradicionales con los que los cocineros modernos no se atreven. Verás como les llueven las estrellas.
Y esos platitos tan sofisticados que lo guarden para tíos refinaos como tú.
Un abrazo a Marcos cuando lo veas.