Gracias Gasti!
Eso es -lo serio- lo que me pareció de inicio (bastaba ver la buena organización: te reciben, te distribuyen, serviciales, rápido la carta, .... pero llegó él). Oye, sería que mi sra. estaba especialmente guapa ese día, no sé :-)
No es la primera que me pasa (aunque, por fortuna, sólo en algún caso aislado más). En Zaragoza hay también un restaurante (reconocido y "de fuste") en el que el propietaro/sumiller abrasaba a las ostras..., pero viendo los últimos comentarios del lugar en cuestión parece que la cosa ha cambiado, lo que le hace merecedor de una nueva visita.
En todo caso, insisto en el buen hacer del restaurante en su conjunto.
Saludos!