Recuerdo que en la visita a la bodega nos sirvieron un Guru que al principio nos decepcionó tanto que lo dejamos en la copa durante toda la cata. Como a la hora u hora y media la cosa había cambiado y pensamos "ah, sí! Este es el Guru que nos gusta!". Con este Vinha da Calçada pasó algo parecido. Y creo que hubiese estado bastante mejor al día siguiente.