A nosotros también nos ha sorprendido mucho cómo se comportan los vinos del 73, la entereza y longevidad, sobre todo cuando los hemos podido probar en vertical y comparar diversas cosechas. En general, creemos que en Rioja no existía un concepto claro de "terroir" (aunque esto pueda ser polémico según con quién hables) así que nos encontramos con vinos bastante homogéneos y parecidos de una cosecha a otra. Esto tiene un lado positivo: se acentúa la manera de trabajar cada bodega y la personalidad que dotan a sus vinos. Es decir, es realmente sencillo reconocer un Tondonia, 904, Viña Ardanza, Imperial, Viña Real, Paternina, Riscal, Murrieta, Turzaballa, etc. Se trataba de vinos con una enorme personalidad. Algo que hoy en día han perdido casi todos ellos. Quizás en menor medida los López de Heredia o Rioja Alta, lo que explicaría el boom que están experimentando estas bodegas en los últimos años.
Forzosamente el valor añadido que aportaba la añada adquiría mucha importancia en el viejo entorno de Rioja (vino espejo de la bodega). De manera general, un buen vino del 64 mostrará unos niveles de acidez muy importantes, un color más intenso y estable de lo habitual, cierto carácter frutoso y graduaciones más altas (estos sí que nos parece claro, y más viendo que en plena década de los 60 no se alcanzaba un 12% de media). Algo parecido sucede con las cosechas del 73 o 70, y en menor medida con la del 68-78-81. Casi todas ellas fueron cosechas de enorme producción y sin que ésta fuera en detrimento de la calidad. Curioso!!
Hace nada abrimos una serie del 64: Viña Real, Viña Ardanza Reserva Especial, Rioja Alta 904 y un desconocido Vendimia Especial de Bodegas Bilbainas. Los cuatro vinos cortados por el mismo patrón: espectaculares, afilados y amplios. Nada tenían que envidiar a los mejores vinos del mundo. Que en una época de escasez y de pocos recursos fueran capaces de elaborar productos tan perfectos nos debería hacer pensar a todos. Y quizás aún más a los enólogos que han herededado el trabajo de los antiguos encargados de bodega...
Un saludo,
Helios