Probado en cata de abril ("face to face: 1970-1973-1975") de Els 12 Golafres.
De color rubí muy claro, capa media-baja, parece un clarete. Reflejos anaranjados, limpio y brillante. Nariz abierta, potente, muy especiado (pimienta negra ahumada, nuez moscada, panellets) y unos tostados cremosos de fondo. Apabulla por su enorme equilibrio y clasicismo así como por la profunda elegancia de toda su carga terciaria: maderas exóticas, abedul, cuero ruso. La fruta emerge poco a poco, ligeramente licorosa, recuerdos de piel de naranja y ciruelas maceradas. Terroso, mineral. Finura, finura y más finura. Excelente ejemplo de Rioja clásico. En boca es un bombazo gracias a una acidez que lo envuelve todo, un chispazo. Entrada de pura seda, taninos acariciantes, muy terciario, con maderas nobles y confitura de naranja. Lo tiene todo y todo bien puesto, con gran armonía y redondez. Imposible de olvidar. Espectacular!!!
Una lástima que los actuales Lagunilla tan sólo sean una sombra de lo que llegaron a ser, relegados hoy en día al lineal del supermercado. Nada que ver con los míticos vinos que se produjeron en los 60 y 70. Los criterios de calidad exigidos eran tan altos que a lo largo de la década de los 70 únicamente se elaboró en dos ocasiones (1970 y 1973). Difíciles de encontrar, casi imposible, pero recomepensa los esfuerzos.
Hola Eugenio,
grande e irrepetible!! Llevamos unos meses revisitando los viejos Rioja y no salimos del asombro. Tuvimos la gran suerte de hacernos con un lote magnifico de vino viejo. Al margen de las grandes firmas no entendemos lo que ha pasado con bodegas como Berberana, Felix Azpilicueta y Romeral, Lagunilla, Campo Viejo y Villamagna, Gómez Cruzado y Franco-Españolas. Eran vinazos!!
Vemos un cambio a partir del 73 aunque es difícil de decir por que el resto de cosechas de esas década, excepto 75-78, están muy por debajo en cuanto a niveles de calidad y no se elaboraron los mejores vinos de cada bodega. Los Lagunilla están muy por encima del resto, en mi opinión, incluso por encima de los mejores Monte Real de la época. No sé si se podrán volver a elaborar, al menos de forma más o menos masiva. Supongo que los blanco de larga crianza podrían ser recuperados si se hace una apuesta de calidad y realmente se quiere plantar batalla en un segmento alto, aunque después de hablar con la mayoría de enólogos de estas bodega no lo acabo de ver.
Bueno, un saludo.
Pues sí, curiosamente el 73 es una añada que nos ha dado muchas sorpresas positivas en Rioja. El cambio es quizá a finales de los 70 y primeros 80, aunque hace poco catamos unos 82 (he preparado un artículo en el blog) y sorprendieron igualmente a pesar de que fue una cosecha con mucho rendimiento y quizá de fama algo desmesurada, siempre he preferido el 81. Los grandes clásicos son irrepetibles, este fin de semana disfrutamos de un Viña Real 1964 que está a la altura de los mejores tintos de todos los tiempos.
Saludos,
Eugenio.
A nosotros también nos ha sorprendido mucho cómo se comportan los vinos del 73, la entereza y longevidad, sobre todo cuando los hemos podido probar en vertical y comparar diversas cosechas. En general, creemos que en Rioja no existía un concepto claro de "terroir" (aunque esto pueda ser polémico según con quién hables) así que nos encontramos con vinos bastante homogéneos y parecidos de una cosecha a otra. Esto tiene un lado positivo: se acentúa la manera de trabajar cada bodega y la personalidad que dotan a sus vinos. Es decir, es realmente sencillo reconocer un Tondonia, 904, Viña Ardanza, Imperial, Viña Real, Paternina, Riscal, Murrieta, Turzaballa, etc. Se trataba de vinos con una enorme personalidad. Algo que hoy en día han perdido casi todos ellos. Quizás en menor medida los López de Heredia o Rioja Alta, lo que explicaría el boom que están experimentando estas bodegas en los últimos años.
Forzosamente el valor añadido que aportaba la añada adquiría mucha importancia en el viejo entorno de Rioja (vino espejo de la bodega). De manera general, un buen vino del 64 mostrará unos niveles de acidez muy importantes, un color más intenso y estable de lo habitual, cierto carácter frutoso y graduaciones más altas (estos sí que nos parece claro, y más viendo que en plena década de los 60 no se alcanzaba un 12% de media). Algo parecido sucede con las cosechas del 73 o 70, y en menor medida con la del 68-78-81. Casi todas ellas fueron cosechas de enorme producción y sin que ésta fuera en detrimento de la calidad. Curioso!!
Hace nada abrimos una serie del 64: Viña Real, Viña Ardanza Reserva Especial, Rioja Alta 904 y un desconocido Vendimia Especial de Bodegas Bilbainas. Los cuatro vinos cortados por el mismo patrón: espectaculares, afilados y amplios. Nada tenían que envidiar a los mejores vinos del mundo. Que en una época de escasez y de pocos recursos fueran capaces de elaborar productos tan perfectos nos debería hacer pensar a todos. Y quizás aún más a los enólogos que han herededado el trabajo de los antiguos encargados de bodega...
Un saludo,
Helios
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