Catar vs disfrutar del vino
Prefacio:
Andaba yo tan tranquilo el otro día por una de esas redes sociales que últimamente andan tan revueltas y se me ocurrió pronunciar una palabra horrorosa que no tardaron en censurarme rápidamente.
El caso es que dije que en Nochevieja, tal vino había sido el mejor que había catado.
Alguien se apresuró a decirme que él no cataba, que él disfrutaba en una noche así. 8-/
Conste que:
a) Dije catar como podría haber dicho probar, ni tomé notas ni leches, simplemente me detuve a ver a qué olía y sabía, sin mirar demasiado el color. Vamos, que no es que hiciera una cata tal cual, pero eso ahora mismo no importa.
b) Estos son actos de rebeldía social, tampoco el chico quisiera renegar de la cata, vamos porque es alguien que suele hacer catas a menudo, he visto notas de cata suyas, etc. Son simplemente eso, actos de outsider en una red social en la que se lleva eso. Nada más y, si me estás leyendo, sin rencores, que entiendo tu posturas.
El quid de la cuestión:
Y ciñámonos a esta cuestión que es la importante. ¿Tan malo es catar vino? Y ahora me meto en el tema de cata pura eh, no me vale yo cato y luego bebo, que es exactamente lo que hice yo, aún así, si hubiera catado... ¿No disfrutáis catando? Quiero decir, ¿es una antítesis decir me lo paso teta catando, como aquello de la inteligencia militar?
Yo es que me lo paso teta catando, sobre todo si tengo buen rollo con el resto de catadores. Los viernes solemos catar un grupo reducido y la verdad es que es una experiencia fantástica, un motivo de alegría, de compartir vinos buenos y malos.
Saludos
Dani