Re: Reflexión sobre valoración de los vinos
Hay un factor que no se ha comentado, tenemos un grupo de 6 amigos que solemos catar cositas a ciegas y tratar de puntuarlas, empíricamente hemos comprobado varias veces que dependiendo de la alineación, un vino que nos encanta puede salir mal parado.
Para ilustrarlo pondré un ejemplo, probando riojas de entre 15 y 20 euros a ciegas Alberdi del 18 nos gustó bastante, pero tras probar el Martínez la Cuesta reserva del 11, y revisitarlo nos pareció descompensado y con la madera demasiado presente, el vino era el mismo, pero al estar el Martínez la Cuesta tan redondo sufrió en la comparación. Sin embargo, cuando más tarde hemos probado ambos vinos por separado y también a ciegas nos gustó más el Alberdi.
También nos ha pasado con blancos en los que tomados solos nos han encantado, y al meterlos en una comparativa la acidez nos ha parecido descarnada o plana.
También me pasó en Peñín que tras haber probado muchos vinos, probé un VORS de Lustau que me encanta y lejos de gustarme me desagradó.
Vosotros tenéis mucha más experiencia y vuestro paladar y nariz tendrán más recorrido que los mios, según va avanzando una sesión se me van saturando, vinos que me habían encantado me van pareciendo demasiado potentes, por el contrario vinos más sutiles que al principio me parecían planos, empiezan a ganar enteros y en muchas ocasiones terminan por delante. También puede pasarme que tras un buen rato bebiendo, taninos que previamente estaban demasiado presentes se me van suavizando, no se si será por la aireación o porque mi paladar está para hacer chóped jajaja.
En conclusión, puede ser que en un cata comparativa tras meterte varios tintazos con tanino aún sin pulir y blancos afilados faltos de botella, el estado del paladar haga que el vino dulce que se suele catar al final sepa a maná del cielo.