¿Estamos haciendo que el mundo del vino sea más complicado de lo que realmente es?
El vino debería despertar curiosidad, ganas de descubrir y, sobre todo, de disfrutar. Pero a veces, sin darnos cuenta, utilizamos un lenguaje tan técnico que acabamos haciendo sentir incómodas a personas que simplemente quieren tomarse una buena copa.
Tenemos vinos extraordinarios, grandes profesionales y bodegas que hacen un trabajo admirable. Sin embargo, quizá todavía nos queda una asignatura pendiente: aprender a transmitir todo ese conocimiento de una forma más cercana, sencilla y natural.
Porque saber mucho de vino no debería significar hablar de una manera que solo entiendan unos pocos.
Y aquí me surge una reflexión:
¿El vino es realmente elitista o somos los propios profesionales quienes, a veces, lo hacemos parecer así?
También me preocupa cómo estamos llegando a las nuevas generaciones. ¿Estamos despertando su interés o estamos construyendo, sin querer, un mundo en el que sienten que necesitan saber demasiado antes de poder disfrutar?
Creo que deberíamos preguntarnos si estamos enseñando a disfrutar del vino o si, en ocasiones, estamos enseñando a tener miedo a equivocarse al hablar de él.
Porque nadie debería sentirse menos por no reconocer una variedad de uva, desconocer una denominación de origen o no encontrar esos aromas que otros aseguran percibir.
El vino está para compartirlo, disfrutarlo y descubrirlo. El conocimiento debería abrir puertas, nunca cerrarlas.
Me gustaría conocer vuestra opinión, especialmente la de quienes trabajáis en bodegas, restaurantes, distribución, formación y sumillería, pero también la de quienes simplemente disfrutáis del vino.
¿Qué estamos haciendo mal? ¿Qué cambiaríais para conseguir que el vino vuelva a sentirse cercano, atractivo y accesible para todos?
Os leo. Creo que es una conversación que merece la pena.
Juan Francisco Gallego Navarro
Sumiller · Formador de hostelería · Director del Panel de Cata Verema Alicante
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