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De crianza y de maderas

3 respuestas
    #1
    anonimo

    De crianza y de maderas

    La crianza del vino en madera, y en concreto en barricas de madera, no es más ni menos que eso: CRIANZA,
    tal y como indica sus nombre.
    Los aditivos como virutas de madera o láminas en los depósitos de fermentación son aditivos,
    con la única intención de añadir sustancias aromáticas al mosto.
    La CRIANZA en madera, ha utilizado a lo largo de la historia muchas clases
    de materia prima: alamo, castaño, acacia etc, pasando por un largo muestrario, pero solo al finakl
    los bodegueros se dieron cuanta, a golpe de EXPERIENCIA, que las maderas de castaño y roble, eran las mejores para
    el vino y las que aportaban aromas y características de crianza más positivas.
    Las barricas de castaño tienden al carcoma, por lo que al final, han ido
    quedando las de roble.
    La crianza en roble es una especie de MACERACION, que puede desarrollarse a más largo plazo
    cuanto más estructura tiene el vino, y mayor capacidad de asumir la madera y de oxidarse.
    La CRIANZA es un método efectivo de controlar la oxidación del vino y la maduración,
    y de conferirle atributos que desarrollaran a largo plazo bouquets exclusivos
    y realmente interesantes.
    Así mismo, la adición de taninos del roble, se hace de manera espaciada, a medida que el vino, como organismo
    se encarga de irlos tomando y en función delas propias cualidades analíticas y estructurales de este.
    Es por tanto un proceso complejo y harto necesario, todavía, si de vinos complejos y
    con futuro en botella hablamos.
    Otra cosa es añadir aditivos aromáticos, que si bien son inocuos, (Eso dicen, a mi estómago
    no le sientan muy bien), no apotan nada a la propia estructura del vino ni a su caracter de
    elemento vital en el tiempo.
    La legislación europea establece una normativa que prohibe estos usos, aunque
    en la práctica, todos sabemos que no es así.
    Personalmente opino que se dberían permitir, siempre y cuando, obligatoriamente, su
    uso estuviera contemplado en la etiqueta, y por tanto el consumidor final
    pudiera elegir, con todas las cartas en la mano.
    Una barrica nueva vale alrededor de 100.0(Hay de más baratas todavía, pero mucho más barato son las virutas.)

    #2
    Oskar
    en respuesta a anonimo

    Re: De crianza y de maderas

    Ver mensaje de anonimo

    Estoy de acuerdo en que lo más importante es que debería constar en la etiqueta y que el consumidor decida, idem con las levaduras adicionales, el ácido tartárico, la chaptalización,...

    Por cierto, ¿sabeis si suele añadirse ácido tartárico (es este el que se añade, ¿no?) en los vinos de calidad de las zonas más cálidas de España? ¿Algún vino del que lo sepais seguro (creo que es más común en los blancos)?

    PD: Ningún ánimo de desprestigio aquí, el tema es absolutamente legal pero tengo curiosidad por saber si se aprecia alguna diferencia en la práctica y si realmente se emplea el método en vinos "decentes" o sólo en los de "brick"

    #3
    anonimo
    en respuesta a Oskar

    (De ácido tártrico y cítrico).

    Ver mensaje de Oskar

    No se que tanto por ciento de utilización, pero no siempre, ni mucho menos.
    Dependerá de la añada y de las partidas de uva.
    Se puede utilizar métodos naturales como efectuar la recolección de una
    parte determinada de la cosecha con un grado de acidez elevado, o superior al resto.
    Tb pueden utilizarse racimos descartados por verdor, o incluso los tipicos medallones,
    que son aquellos pequeños racimos, que han florecido después, que no son
    racimos en si, y que no suelen vendimiarse porque son tardios y con menor maduración
    que el resto. Pero esto solo si es necesario y equilibrando los tantos por cientos, porque
    la acidez y la calidad a veces van reñidas.
    Las condiciones de maduración que acompañan una gran calidad, a veces no
    son las mejores para asegurar una larga conservación, es uno de los retos de la enología.
    Cuano el año es malo, si la conservación no está garantizada, se utilizará ácido tártrico,
    que está permitido, en grado suficiente para restituir acidez y sobretodo equilibra el PH.
    Tb ácido cítrico: aunque es más problemático y puede incorporar olores exagerados
    a mantequillas, por formación de diacetilo.
    Creo que en bodegas grandes de zonas cálidas equilibran las partidas a base de buscar diferentes
    niveles de maduración, utilizando ácidos etc, solo en casos necesarios, para asegurar la bondad
    del vino, pues todas estas sustancias, permitidas, pueden alterar las características organolépticas,
    y creo que en vinos de cierta calidad o zona, se intenta mantener estas características.
    Es una opinión.

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