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El desembarco de Michelin en el vino: ¿estamos ante una nueva Parkerización?

13 respuestas
    #1
    Miguel Crunia

    El desembarco de Michelin en el vino: ¿estamos ante una nueva Parkerización?

    Os dejo con una reflexión que he publicado en Atlantic Sommelier sobre la entrada de Michelin en el vino y las dudas que me despierta su nuevo sistema de clasificación.

    Seguramente ya os hayáis hecho eco de la noticia, Michelin ha decidido meter su hocico en el mundo del vino. No para evaluar vinos, ojo, sino  bodegas. Y para eso se ha sacado de la manga un nuevo galardón:  the Michelin Grapes.

    Como todo lo nuevo, esto ha generado un rebumbio importante en el sector. A nivel personal, ya os adelanto que no me parece del todo una mala idea, pero si que me genera muchas dudas y escepticismo, que es de lo que os vengo a hablar hoy. Sin embargo, antes, dejad que os resuma qué es lo que van a hacer.

    Los intríngulis de este sistema

    Aunque esta clasificación empezará en Francia — concretamente evaluando las bodegas de Burdeos y Borgoña — la intención es la de extender este modelo a nivel global. Así, una bodega podrá recibir  una, dos o tres uvas, o simplemente quedar como  seleccionada (lo que vendría a ser el equivalente a una mención). Como veis, es un sistema calcado al que siguen con sus estrellas gastronómicas:

    • Tres Uvas
      Productores  excepcionales. Sea cual sea la naturaleza de la añada, los amantes del vino pueden confiar por completo en las creaciones de la bodega. 

    • Dos Uvas
      Productores  excelentes que destacan como excepcionales dentro de su grupo de pares y región, por su calidad y consistencia.

    • Una Uva
      Productores  muy buenos que elaboran vinos con carácter y estilo, especialmente en sus mejores añadas. 

    • Seleccionado (Selected)
      Productores  confiables elegidos para ser revisados de forma regular, que elaboran vinos bien hechos y capaces de ofrecer una experiencia de calidad. Digamos que es la forma elegante de decir “los hemos visto y no lo hacen mal”.

    Michelin dice que sus inspectores — ex sommeliers, críticos y fauna varia del mundo del vino — evaluarán a las bodegas sin interferencias, con un método rigurosísimo por el que se regirán sus panelistas. Aunque no explican en profundidad los criterios que seguirán exactamente, si que desglosan cuáles son los puntos que examinarán con lupa:

    —  Agronomía (cómo cuidan el viñedo) —> Se evalúa la vitalidad del suelo, el equilibrio de las cepas y el cuidado de los viñedos; es decir, todos los factores esenciales que influyen directamente en la calidad tanto de la materia prima como del vino.
    —  Maestría  técnica (cómo vinifican) —> Se valora la destreza técnica en el proceso de elaboración del vino; los inspectores buscan procesos rigurosos que produzcan vinos bien desarrollados que expresen el terroir y las variedades de uva, sin defectos.
    —  Identidad (si el vino dice algo) —> La guía destacará a quienes elaboran vinos que expresan personalidad, sentido de lugar y cultura detrás de la bodega.
    —  Equilibrio (si está bueno) —> Evaluación de la armonía entre acidez, taninos, madera, alcohol y dulzor.
    —  Consistencia (si no se les cae la casa en una añada difícil) —> Los vinos serán evaluados a lo largo de múltiples añadas para asegurar una calidad inquebrantable, incluso en los años más difíciles; la guía celebra los vinos que muestran profundidad y excelencia con el paso del tiempo.

    Más escepticismo que emoción a nivel general

    Cuando uno ve nacer un nuevo sistema de clasificación, es difícil no sentir un déjà vu al pasárseme por la cabeza el fantasma del  World’s 50 Best Vineyards. Una lista que, bajo mi criterio, tiene un problema estructural claro a la hora de crear falsas asociaciones en la mente del consumidor final, ya que  mide la calidad y lo impresionante de la  visita a la bodega, no la calidad de sus vinos per se.

    El modelo que propone la Michelin, así, a bote pronto suena más serio y riguroso. Pero también suena peligrosamente familiar porque, a la hora de clasificar bodegas a escala planetaria, las dinámicas internas nunca son del todo puras. Necesitan acceso. Necesitan conexiones. Necesitan recorrido institucional. Y eso tiende a favorecer a las grandes bodegas, a las regiones consolidadas, a los que tienen márgenes para recibir, entretener, explicar y persuadir.

    No nos olvidemos que Michelin cobra de las órganos oficiales de turismo para que los restaurantes de una zona determinada puedan ser evaluados por los críticos de la guía. Es normal, imaginaros lo que cuesta mantener todo este tinglado de enviar inspectores de aquí para allá a comer en restaurantes top. Significa esto que, en el caso del vino, ¿les tocará a las diferentes regiones apoquinar para tener visibilidad?

    Los 50 Best Vineyards ya lo demostraron que la excelencia ≠ los mejores vinos del planeta, sino que se basa en una experiencia completa, instagramable, comercializable.

    Michelin promete lo contrario, pero me queda una duda seria,

    ¿Qué es un “Gran Vino” para ellos?

    Esto no me ha quedado claro todavía. La guía habla de identidad, equilibrio, consistencia… conceptos nobles, sí, pero suficientemente amplios como para que dentro quepa casi todo. Es decir, parece que, a priori, en la guía habrá espacio suficiente como para premiar tanto a una bodega hiperindustrial como a un viticultor regenerativo; tanto a un gigante multimillonario como a un loco que poda bajo los ciclos lunares. 

    En teoría, ambos modelos tienen cabida. En la práctica, ya veremos hacia que lado se decanta la balanza.

    Porque si hablamos de calidad y expresión de origen como criterio, lo lógico sería que penalizasen el uso indiscriminado de herbicidas, la erosión de suelos, la viticultura de laboratorio aplicada a gran escala, la obsesión por rendimientos descomunales y la sobremanipulación de los mostos en bodega. Sería lo normal, lo coherente y lo responsable. 

    ¿Lo llegarán a hacer? 

    El mundo de las guías no es famoso precisamente por enfrentarse de cara a los gigantes. Y el vino, igual que la alta cocina, vive en una tensión constante entre el idealismo agrícola y las realidades industriales. Hay bodegas que producen millones de botellas con prácticas más bien bélicas en el viñedo y que, aun así, se pasean por rankings y concursos sin despeinarse.

    Entonces, ¿qué hará Michelin? ¿Le pondrá Tres Uvas a un château que vive del uso de sistémicos? ¿O se atreverá a elevar a productores cuyo mayor capital es su viñedo en lugar de su presupuesto en marketing?

    ¿Debería existir una Uva Verde?

    Si Michelin ya tiene su estrella verde en la guía de restaurantes, la pregunta cae sola:
    ¿Por qué no una Green Grape que reconozca viticulturas realmente respetuosas y no solo discursos bonitos?

    Sería una forma de distinguir no solo la calidad líquida sino la calidad ética: viñedos regenerativos, biodiversidad real, mínima intervención química, trabajo coherente en bodega y compromiso con el Origen.

    Pero claro, eso implica tomar partido. Implica decir: esto sí, esto no y asumir las consecuencias. No sé si Michelin está lista para pisar ese terreno. Puede que lleguen a ello, pero, que yo sepa, aún no lo han insinuado.

    ¿Qué significará esto para el comercio del vino a nivel mundial?

    A priori, así a bote pronto, lo que se me viene a la cabeza es que estamos añadiendo una nueva forma de clasificar los proyectos vitivinícolas que simplifica el modelo que proponen las actuales Denominaciones de Origen — estén estas más o menos desactualizadas, o más o menos focalizadas a jerarquizar la calidad de su territorio. 

    Será interesante ver dos cosas. Por un lado, cómo de fidedigna será está clasificación con el concepto de Origen (terroir, terruño) y cómo se lo toman las bodegas que, actualmente, se sientan en la cúspide de la viticultura mundial si no reciben el máximo galardón.  ¿Será la guía verdaderamente objetiva, valiente y disruptiva? o, por el contrario, ¿acariciará los egos de las bodegas más reputadas para tenerlas contentas y no revolucionar al personal? 

    Obviamente, sea cual sea el resultado, seguramente haya que tener en cuenta de que podemos estar enfrentándonos a un  nuevo caso de Parkerización del mundo del vino. Es decir, como la guíe premie un estilo de viticultura o una forma de vinificar en particular sobre otra… pues ya sabéis que camino van a coger todos para ganar uvitas. Será interesante ver como gestionan este riesgo asociado.

    Al consumdor final le va a afectar, obvio. Ya sea en el mercado primario o en el secundario. Es lógico y no lo veo del todo mal ya que esto puede ayudar a algunas regiones a reposicionarse a nivel mundial gracias a sus máximos exponentes.

    Por último, como sumiller, me surje una última duda…  ¿Por dónde van a tirar mis colegas de profesión? Me explico. Una de las batallas que se está librando hoy en día es la de la independencia plena del sumiller para buscar aquellas botellas que le parecen interesantes para meter en carta, no sólo porque le den un rendimiento económico, sino porque van acorde a la filosofía del local donde trabajan; nutriéndose de los portafolios de varias distribuidoras en lugar de rendirse a darle la carta a un solo proveedor, o comprando lo que los demás compran, haciendo cartas de ‘copia y pega’. 

    Cada vez más impera esa independencia, aunque si que es verdad que es una batalla que todavía se está luchando. Por eso digo que me interesa ver cómo estas Michelin Grapes (se me hacer raro llamarles uvas en lugar de estrellas — pedrada mía) afectarán al criterio de algunos de mis colegas. ¿Le restarán importancia a este galardón (al igual que se suele hacer con los puntos Parker, Jancis Robinson o Decanter — seamos serios, son los consumidores quienes se guían más por estás puntuaciones hoy en día) o desde la alta sumillería se empezarán a crear cartas de vino que contengan mayoritariamente bodegas galardonadas o recomendadas por la Michelin Grapes? 

    Miguel Crunia (7º Top 50 Best Somm UK). https://atlanticsommelier.substack.com/

    #2
    Javierpozo
    en respuesta a Miguel Crunia

    Re: El desembarco de Michelin en el vino: ¿estamos ante una nueva Parkerización?

    Ver mensaje de Miguel Crunia

    Buen relato,no se si se impondra mucho en las cartas, ya que cada restaurante tiene su cocina y estilo para dar personalidad al establecimiento, aunque tendremos de todo... Un saludo

    #3
    Letroncio
    en respuesta a Miguel Crunia

    Re: El desembarco de Michelin en el vino: ¿estamos ante una nueva Parkerización?

    Ver mensaje de Miguel Crunia

    Muy buena reflexión.

    Pues de momento supongo que no se mojará mucho y le dará las 3 uvas esas a bodegas que todos conocemos. El problema es que tenga éxito y al igual que existe una gastronomía Michelin (al menos en España, que luego en otros países tienen otros criterios) y se hagan bodegas al gusto Michelin. Aunque supongo que esto es más complicado, porque montar una bodega más o menos grande se me antoja más complicado que un restaurante.

    De los 50 Best Vineyards ya hablamos aquí en otro hilo y yo dejé muy clara mi postura. A mí que una bodega la haya diseñado el arquitecto de relumbrón del momento, o que tenga spas o visitas enoturísticas de la mano del Circo del Sol, me dice bien poco. Yo soy más de proyectos pequeños e íntimos centrados solo en el vino y supongo que a esas, salvo a las muy famosas, no las visitará Michelin.

    Aitor Alegría Alonso (@siempre_a_plato)

    #5
    Juansanroman
    en respuesta a Miguel Crunia

    Re: El desembarco de Michelin en el vino: ¿estamos ante una nueva Parkerización?

    Ver mensaje de Miguel Crunia

    Muy interesante, Miguel, muchas gracias.

    Algo había leído y me sigue generando una duda importante que es cómo va a ser la relación de estas "Uvas Michelín" con las puntuaciones Parker. No olvidemos que Michelin es dueña de TWA...

    Será TWA un input para las evaluaciones de bodegas que haga Michelin o van a evaluar la calidad, consistencia y prestigio de los vinos por separado?

    Recordemos que TWA ya tiene incluso un sello "orgánico" que otorga a las bodegas que cumplen ciertos criterios sobre la vinificación y el cuidado del viñedo.

    Tema aparte es el valor que tendrán estas Uvas Michelin para consumidores como yo. El rango de vinos que producen muchas bodegas es tan amplio en calidad que me atrevo a decir que incluso bodegas que tengan una, dos o incluso tres Uvas no se escaparán de tener algún vino "regulero" de grandes producciones. De modo que si una botella indica que su bodega productora tiene Uva es muy posible que me indique relativamente poco sobre lo que voy a catar...

    #6
    Elcoleccionista
    en respuesta a Miguel Crunia

    Re: El desembarco de Michelin en el vino: ¿estamos ante una nueva Parkerización?

    Ver mensaje de Miguel Crunia

    A mi me suena que los van a tener las grandes bodegas comerciales, ya que cuentan con gran capital para llevar a cabo todo eso. El problema es los pequeños productores que tienen sus bodegas.

    Van a reaaltar mas las grandes que las pequeñas con ese sistema, no???

    Deberian centrarse mas en el producto final, que es la consecuencia de toda la lista de criterios a seguir.

    Lo que pasa es que vino que se pone de moda, defepente sube el precio una barbaridad.

    #7
    Josep_Gallego
    en respuesta a Miguel Crunia

    Re: El desembarco de Michelin en el vino: ¿estamos ante una nueva Parkerización?

    Ver mensaje de Miguel Crunia

    Gracias por la información y la reflexión. Genera muchas dudas porque se abre un gran abanico de opciones visto desde fuera pero seguro que sus creadores tienen claro el enfoque, nosotros tendremos que esperar. Es lícito que aprovechen el tirón de sus estrellas, pero estas, para mi tienen, en general y salvo excepciones, valores muy vinculados al lujo, espero que no sea así con las uvas.

     

    #8
    Haper
    en respuesta a Miguel Crunia

    Re: El desembarco de Michelin en el vino: ¿estamos ante una nueva Parkerización?

    Ver mensaje de Miguel Crunia

    A mí lo que más me mosquea es lo de que "evaluarán a las bodegas sin interferencias".

    Además de la influencia ya señalada de los de TWA, la verdad es que si la concesión va a ser como la de las estrellas michelín la subjetividad va a influir de cuidado. ¿Los grands chateaux tendrán menos de 3?

    Cosas de lo comercial.

     

    #9
    Abreunvinito

    Re: El desembarco de Michelin en el vino: ¿estamos ante una nueva Parkerización?

    Muy interesante la noticia  sobre todo la reflexión.

    Que va a influir seguro: desde el neófito que mira una estantería hasta el sommelier del mejor restaurante.

    Saludos

    #11
    Miguel Crunia
    en respuesta a Haper

    Re: El desembarco de Michelin en el vino: ¿estamos ante una nueva Parkerización?

    Ver mensaje de Haper

    Exacto. No sé yo hasta que punto van a menear la coctelera atreviéndose a ser objetivos con las grandes marcas establecidas y sostenidas por una reputación que, a veces, atiende más a criterios históricos que a un valor enológico per se. 

    Como dice @pepecano el termómetro lo marcarán Burdeos y Borgoña. Le darán 3 estrellas a DRC lo merezca o no? A cuántas bodegas equipararán en ese pedestal? No veo la hora de ver cuantas ampollas levantarán jeje 

    Miguel Crunia (7º Top 50 Best Somm UK). https://atlanticsommelier.substack.com/

    #13
    Haper
    en respuesta a Miguel Crunia

    Re: El desembarco de Michelin en el vino: ¿estamos ante una nueva Parkerización?

    Ver mensaje de Miguel Crunia

    Buah, no le ponen los 3 a DRC (valga por igual Petrus, Le Pin, Lafite, etc) y se arma la mundial.

    La verdad es que a mí hay dos que me suscitan especial interés en Burdeos.

    Una es Pontet-Canet, por todo el mal rollo que hay con TWA.

    Y otra es Figeac, en la que he estado hace poco. Y cómo valoran que la sala de cata esté hasta arriba de mosquitos.

    Las envidias van a causar alguna que otra úlcera :-)

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