Windows of the World
Aquí te recibiremos con los brazos abiertos, hombre...
Ver mensaje de anonimoJesús,
Anoche hablaba con Gerry Dawes precisamente de eso, pues me cuenta Juan Such que andas pensando darte un paseíto por este lado del charco... Si vienes, avísame con un par de semanitas para asegurarme de que estoy en Manhattan (tengo que viajar un montón por el trabajo, pero "it''s good to be the king," puedo alterar mi agenda a voluntad la mayor parte de las veces...) Tenemos aquí a Florián Hermann de visita y lo estamos poniendo morao (es nuestra manera de "castigar" a los "invasores" extranjeros, los cebamos con buena comida y vinos de antología). Anoche le dimos una tremenda paliza en Marichú (el tremendo restaurancito vasco de Teresa Barrenechea, lugar de frecuente "jeebusing") y esta noche lo someteremos a una veladita de Coche-Dury, Niellon y otras hierbas en Montrachet...
A ver si nos sorprendes. nos encantaría...
Manuel
Los mamarrachos en cuestión...
Ver mensaje de BenjaminBerjonBenjamín,
Yo me entusiasmé mucho en los ochenta con los vios de Napa. Esto se debió a que en mis primeros cursos de cata serios (en mi adolescencia probé mucho con mi abuelo y mi padre, pero educación enológica no teneia ninguna) en la Universidad de la Florida y, más tardecito, en la Acádémie du Vin que tenían Spurrier y Dovaz al lado de la Madeleine en París, me dieron a probar muchos vinos muy prometedores.
Recuerdo, por ejemplo, los Phelps Eisele del 78, 81, 83, 84, 85 y 86 como grandes vinos, con vida y potencial para añejar. En el 91 Phelps cedió el viñedo Eisele a los Araujo y desde entonces estos últimos se han dedicado a hacer cabernets sobreextraídos con 1000% de madera nueva y nada de carácter. Por igual, te puedo mencionar muchas casas "tradicionales'' (Stag''s Leap, Diamond Creek, Heitz, Caymus) que han tomado el camino parkerista y se dedican a hacer vinos con demasiado bombo y platillo, de los que impresionan recién sacados de barrica y se te mueren a los seis meses de embotellados.
Y no hablemos de la gente nueva. Los Harlan, los Screaming Chicken (o como se llame la basura esa, que es el Pingus y el Valandraud de California), los Dalla Valle, los Colgin... Bazofia de extracto máximo, enmaderada hasta las tapas, sin ni siquiera una pista de estructura y con niveles completamente ridículos de alcohol. Lamentablemente, ese es el modelo californiano actual y no puedo negar que me disgusta.
¿Has oído hablar de Helen Turley? Gracias a ella, en California hoy día todo parece ser zinfandel monolítico y quemagargantas, venga de la uva que venga. Mira que he tenido airados argumentos con vinateros californianos como Brian Loring de Loring Wine Co. y Adam Lee de Siduri sobre como la pinot noir no debe vinificarse a 16% y me dicen que ajo y agua, que esa es la forma en que en California se hacen las cosas ahora... Y eso, lamentablemente, aplica a todas las variedades, desde chenin blanc hasta mourvèdre/monastrell/ mataro. Mucha extraccieon, mucha madera, muchísimo alcohol y precios astronómicos... Eso es lo que hay en California hoy día y yo guardo mis distancias. Claro, esa condición, que reviste caracteres de "mal del siglo" por lo que se ve, no es ni remotamente exclusiva a California. Mira que en España y en Italia hay mucha gente haciendo exactamente lo mismo.
Cuando aparece, muy de cuando en cuando, uno de esos Phelps viejos, o un Mayacamas, o un Caymus de antes de que el gordo mascacigarros ese de Chuck Wagner tomara las riendas (o sea, de antes de 1985) o un Heitz 68, o un Montebello con unos añitos, o un Stag''s Leap de los setentas u ochentas, o un Mondavi Reserve de antes del 94, los bebo con añoranza. California prometía mucho, pero se ha pervertido. Se la dejo a las ovejitas que compran vinos con puntos...
Manuel