Una joya en el camino
Una joya en el camino
A veces uno se lleva sorpresas, y eso me pasó a mí este domingo:
CLOS ABADIA 1988, sí 1988.
La suerte de tener un amigo con una bodega de aquellas que va metiendo vinos desde hace 20 años y que de vez en cuando te dice baja y escoje lo que te apetezca.
Grata sorpresa para acompañar una ligera comida primaveral estrenando temporada de comer en el porche, con una ligera brisa que suavizaba un espléndido sol mediterráneo.
Maravilloso vino, espléndidamente conservado, que aún hoy mantenía su vigor. De los que crean afición.