Un restaurante donde ir a morir
Los que conocen mi animadversión al pollo y las cadenas de comida rápida me habrán oído decirlo más de una vez. Si alguna vez me suicido será un Kentucky Fried Chicken. Pero ahora me lo estoy pensando porque al parecer ya hay un restaurante que te oferta poder morir de un ataque al corazón. Tanto es así que su propio dueño murió con 29 años de esta forma con un módico peso de 260Kg. Vamos que la cosa promete.
El principal reclamo del Heart Attack Grill es su insalubridad. “Este establecimiento es malo para tu salud”, avisa un letrero en su interior.
Las camareras van disfrazadas de enfermeras; el dueño, de médico, y a los clientes les ponen esa especie de camisones abiertos por detrás tan típicos de los hospitales americanos.
A mí las cosas con sentido del humor siempre me parecen bien... Ahora, que se muera otro me suele hacer más gracia que hacerlo yo mismo.
Están locos estos romanos...
Leído en El País