Situado fuera del casco urbano, en un polígono industrial a pie de la carretera Logroño-Vitoria. situación ideal para visitar las bodegas del encuentro, pero no iría yo allí si fuera de turismo a Haro. Como era fin de semana muy tranquilo y silencioso, imagino entre semana será mucho más ruidoso, imagino debe estar a tope de camiones y camioneros porque el párking está pensado para ellos..
Es pequeño y se ve nuevo, con habitaciones de tamaño correcto, salvo el armario que es muy pequeño, camas cómodas y decoración sencilla, caja fuerte en el armario, no hay mini-bar.
El baño está bien, el agua sale a chorro, lástima que no tenga mampara y salpiques todo. Esta es una manía que veo cada vez con más frecuencia en los hoteles y no me gusta nada.
Personal amable.
En el formato alojamiento y desayuno entraba zumo de naranja (natural), café y bollería o bocata, estaba todo bueno y la variedad de los mismos casi inacabable, muy agradable el ambiente de la cafetería-comedor, lo mismo que su decoración y las mesas y sillas de sólida madera.
Hay una sala de juegos muy rara que no sé qué pinta ahí.
En resumen, un hotel funcional que cumple perfectamente su cometido de dar cobijo y manduca con comodidad y muy bien de precio, supongo que por ser la oferta del Encuentro.
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