Local ubicado en lugar privilegiado, en la marina del puerto de Castellón con amplios ventanales en el comedor que dan al mar con unas vistas muy fotogénicas.
El interior es elegante con mesas amplias, bien vestidas con buena separación entre ellas incluso aislamientos por la decoración; sillones cómodos, buenas copas, vajilla de buena loza, cubiertos de buen nivel. El servicio es muy académico y profesional, con trienios laborales, bien uniformados; la salida de platos de cocina fue rápida a pesar de estar lleno y con mesas grupales.
La carta de vinos es amplia y variada con precios en abanico amplio de opciones. Decidimos blancos tranquilos dado que vamos a producto de mar como aquí toca. Arrancamos con El Transitor 2022 un verdejo de Telmo Rodríguez que se quedó un poco corto, por lo que al acabarse pasamos a un Finca Legardeta Chivite 2022 un buen chardonnay con crianza en lías y barrica que resultó algo más complejo y vino bien para el pescado. Unas aguas con y sin gas hicieron falta para hidratarse y tolerar mejor el vino.
La carta de comidas es amplia y variada con gran predominio del producto de mar y arroces pero también hay plan para los carnívoros. Además algunas opciones fuera de carta especialmente en el pescado del día. Decidimos unos entrantes compartidos y un pescado del día, y como siempre acertamos la falta que no nos avisan (espardenyas) y nos quedamos con:
. aperitivo de la casa: por cortesía de la casa, un aperitivo para entonar el estómago, una vichysoisse de calabacín que se agradeció.
. ortiguillas de mar rebozadas: un clásico del Mediterráneo, de pequeño tamaño, bien rebozadas y fritas, sabrosas. Notable alto.
. almejas de carril x 3: crudas con limón, de buen tamaño y servidas enfriadas con hielo. Sobresalientes.
. gamba roja plancha x 2: de tamaño XL, casi solo calentadas en plancha (¿quizás un leve hervor previo?) ajustadas de sal, llenas, con una cabeza muy rellena y muy jugosa. Excepcional.
. pescado del día: cabracho de buen tamaño, de casi 2 kilos, bien horneado y preparado desespinado, acompañado de unas testimoniales patatas fritas y rodajas de calabacín plancha. Excepcional el pescado por su textura, sabor y con un poco de AOVE.
. postre individual: sorbete de mango, melón y tarta de queso (sin base de galleta como debe ser) todos en buen nivel.
Remate final con un cremaet bien preparado. No hubo mucha sobremesa porque llegamos ya tarde y había que seguir el trabajo y luego cena.
La calidad del producto fue muy alta, pero se paga un precio desorbitado.
gamba roja
almejas
aperitivo
ortiguillas
pescado
pescado limpio
Faltaron sonrisas (no estaban en la carta, pero tampoco estaba el aperitivo y lo trajeron). Las copas de vino llevaban el log de la Generalitat (!). Había prisa: retiraban los platos cuando todavía tenías el bocado en la boca. En los postres nos llegó el olor a humo de un cigarrillo. Alguien estaba fumando a pesar de que estabamos en una terraza totalmente cerrada y no había ningún cenicero. Nos dijeron que estaba permitido (eso explicaría lo del logo de las copas), así que nos ayudaron a cambiarnos a la zona de fumadores que estaba vacía.
La comida correcta.
La marina es uno de los restaurantes más especiales a los que he ido con un entorno espectacular y una lubina a la sal en su punto, igual que la ensalada de atún rojo...una pasada el trato por parte de Julia y daña es perfecto voy a menudo mínimo 3 veces al mes y desde luego las celebraciones .lo recomiendo...
Comida de trabajo en la terraza, al borde del Mediterráneo, dentro de la dársena del puerto de Castelló.
De entrantes: Ensalada de salmón y surtido de "cascaras" con mejillones, almejas y berberechos, de calidad y buena cocción.
De plato fuerte: Arroz del senyoret, perfecto con buenos tropezones de gambas y rape.
De postre: Hojaldre con helado de turrón y chocolate caliente.
Vino blanco D.O. Rueda y cervezas
Restaurante de calidad ubicado en el mismo puerto deportivo de Castellón, en la Marina, que da nombre al propio local.
Comimos en la terraza, que está cubierta para poder comer con tranquilidad, y con excelentes vistas al puerto y a los muelles.
La separación de las mesas es muy correcta y el personal muy atento.
De entrantes pedimos un variado de clóchinas, almejas y berberechos, que estaban en su perfecto punto de hervido y eran además de calidad.
Continuamos con pulpo a la plancha también muy sabroso y tierno.
De arroz nos decantamos por el de kokotxas y pulpo, que estaba bueno, aunque a mi gusto fallaba un poco la integración y sabor del arroz.
En el tema del vino, arrancamos con un Enate Gewürztraminer que sinceramente sólo maridó bien con las clóchinas, es tanta la explosión de aromas y sabores del vino que quizá prefiero degustarlo sólo. Para el arroz nos decantamos por un Sequé 2011.
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