Escapada de fin de semana a San Sebastián. Dado que el sábado teníamos reserva en el Kaia Kaipe, buscamos un restaurante donde la carne fuera la protagonista.
Y a buen seguro que lo acertamos.
Laia Erretegia se encuentra en Hondarribia, pero apartado del litoral marino, en un lugar precioso y tranquilo que ya invita a una buena comida. Dirigido por 2 hermanos, ella a la sala donde lleva una excelente dirección y es la sommelier. Y él en la cocina, con el control de la brasa y experto en la maduración de las carnes.
Aparcamiento propio y amplio, buena atención a la llegada y durante toda la estancia.
Mesas bien separadas, en un comedor amplio y luminoso, con elegantes separadores que lo hace más agradable. Manteles de hilo, excelente vajilla y cubertería.
Mesas en la terraza con opción de instalarse para la comida, los postres, los cafés o sencillamente compartir conversación en un entorno idílico.
La carta muy bien estructurada. Entrantes para picar, de la tierra y del mar y los segundos donde las carnes a la brasa y sus diferentes maduraciones son la estrella pero también ofrecen opciones de pescado también a la brasa.
Carta de vinos amplísima y muy detallada, en una bodega a la vista desde el mismo comedor.
El primer, compartido, un fresquísimo y sabroso “Carabinero a la brasa, jugo de sus cabezas”.
Y los segundos, individuales, un rape a la brasa y una "Txuleta Premium" con una maduración mínima de 30 días, también a la brasa.
Comentar que los 2 platos estuvieron a un gran nivel en cuanto calidad del producto y punto de cocción.
Los postres, “Leche de oveja ahumada, miel de manzana de Régil”, digno final a un gran ágape.
Aguas, copa de vino "12 Voltios" de la bodega 4 Kilos, que acompañó muy bien, cafés y petit fours.
Todo ello un gran disfrute con ganas de volver muy pronto.
Muy recomendable.
Petit fours
Leche de oveja ahumada
Rape
Txuletón
Carabinero
Escondido, a las afueras de Hondarribi , en un lugar bucólico e inigualable surge desde hace ya 15 años esta sidrería reconvertida al buen gusto y al espacio , llamada Laia. La puesta en escena es magnífica. El trato cercano y atento de los mejores que he recibido últimamente. Explicaciones sobre la carne , con distintos grados de maduración, expuesta en magníficas y luminosas cámaras visibles a la entrada. Explicaciones( las que quieras)sobre la deslumbrante carta de vinos. No perderse la bodega acristalada. Merece la pena ir con tiempo , observarla y elegir una botella( no hay nada barato , eso sí). Todo se explica , y eso me gusta..los pescados , la carne, se muestra y se acepta o no. El espacio genera sosiego y libertad, acompaña la comida y facilita la digestión . Deslumbrante vieira con espuma de berberecho y papada . Vieira digna de un tres estrellas . Aunque la estrella es la carne en sus distintos grados de maduración . Te explican su origen , edad ,sus partes y la ofrecen distribuida en el plato para que compares. Algo así como lo que hacen con el rodaballo en Elkano.Yo me quedo con la premium. Lo de las Dry aged, a mi no me va , me recuerdan a carne vieja y no me gusta, Tampoco cuando veo el precio. Aquí probamos un kilo de ambas, y reafirmo mi impresión. Postres pantagruélicos y una tabla de quesos que merece la pena probar y degustar. Me impresionó como asador la verdad, en todos sus aspectos
Espectacular sidrería cerca del monte Jaizkibel y a 200 metros de la playa y paseo marítimo. En piedra y madera,grande, techos altísimos y buena separación entre mesas, y sin embargo una acústica muy mejorable, había que levantar la voz para entenderse.
Aunque en marcha desde 2006, parece recién estrenado.
Menú sidrería para dos(30€ por persona): tortilla de bacalao para compartir, jugosa y enorme; un taco de bacalao con un suave pil-pil para cada uno (el bacalao estaba algo duro, lástima); y chuleta de ternera, más bien chuletón,a la brasa, ya partida, gigante, en su punto y con un sabor sensacional.
De postre queso, membrillo y cestillo de nueces para partir.
Para beber 2 botellas de sidra Gurutzeta, fresca,espléndida,con un equilibrio entre acidez y dulzor impresionante,ahora mismo seguramente la mejor sidra de Guipúzcoa, y con un precio en tienda irrisorio para su calidad (2€).
Era de noche, de día las vistas son impresionantes; a cambio coincidimos con una cena popular (víspera de Santiago) con trikitrixa, el acordeón diatónico vasco acompañado de pandereta, baile y cánticos; estupendo
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