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Restaurante Don Jerónimo en Tabarca
Restaurante Don Jerónimo
País:
España
Provincia:
Localidad:
Cód. Postal:
Tipo de cocina:

Añadir vino por copa

Precio desde:
20,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Nota de cata PRECIO MEDIO:
24 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
4.9
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
1.0
Comida COMIDA
4.3
Precio medio entorno ENTORNO
6.3
RCP CALIDAD-PRECIO
5.0
Arroz
Fritura
Ensalada
Opiniones de Don Jerónimo
OPINIONES
3

Fuimos con Tabarca Experience esperando una buena comida y nos estafaron como si fueramos guiris.

Tomamos el menú Arroz. El pescado frito normal, pero después nos trajeron allioli y tomate que era Solís (tomate frito comprado en el supermercado) en vez de un buen tomate rallado, acompañado de cucharillas de helado para untar (muy cutre y no le hicimos foto porqué no pensamos que lo que venía después ameritaria una reseña). También, nos sacaron una ensalada sin el aliño.

El vino blanco que me sirvieron también amerita mención porque era particularmente malo. Lo entendí todo al ver en la mesa de atrás cómo les ponían una botella de "El Pescaito" de Mercadona.

Después vino la "fideguá" como lo llaman ellos. Estaba terrible: caldosa, sin nada de socarrat, los mejillones demasiado hechos, había tiras de cebolla que eran dignas de estar en una ensalada de lo largas que eran (se debe picar la cebolla), dos tiras de pimiento que se les quedó crudo que estaba muy malo (nunca había visto pimiento en la fideuà) y una hoja de laurel (qué hace eso en una fideuà?). Cabe recalcar que el caldo que había en la paella era tomate Solís, que impregnó la fideuà con un sabor terrible. Yo soy valenciano, así que sé de lo que hablo. Sin duda, la peor fideuà de mi vida. No me explico cómo estaba tan mala porque es más complicado que te salga mala que buena, simplemente hace falta usar ingredientes de calidad.

También, vimos en otras mesas las demás opciones del menú y no tenían muy buena pinta (el entrecot parecía pasado y el arroz estaba empastrado).

Luego, el colofón: el postre. Tomamos una tarta de queso que sabía a cuajada (no sabía en absoluto a queso) sobre una base de bizcocho de limón que hacía que solo supiera a limón y que tenía una textura desagradable. También probamos la "Tarta de la Abuela", muy mediocre, dos trozos de galleta con cosas en medio.

Por último, el servicio no fue muy educado. Nos preguntaron las bebidas y yo pregunté si entraba vino en el menú y me dijeron que sí. Mi pareja pidió agua y le trajeron un litro. Al final de la comida me dijeron que tenía que pagar 2,5 por la copa de vino porque solo entraba medio litro de bebida por comensal. Yo les recordé que les pregunté al principio si entraba el vino y les dije que entonces le podrían haber sacado a mi pareja medio litro de agua y a mí el vino. Al final no nos lo cobraron, nos dijeron "Marchaos" de forma no muy educada.

Este sitio es una verdadera trampa para turistas y 27 euros por un menú tan deficiente es de ser unos auténticos sinvergüenzas.

He estado pasando un par de días en esta pequeña isla alicantina en compañía de unos amigos que ya estaban allí de vacaciones desde antes. Al llegar me comunican que par este domingo tenemos reserva en este restaurante para poder degustar la comida típica de Tabarca: el caldero de gallina. Según parece es el mejor considerado en “esa otra página” que tanta repercusión mediática tiene.

Don Jerónimo se sitúa en el interior de la pequeña aldea y, a diferencia de casi todos los demás, no dispone de terraza interior. Dos comedores, dos, tiene el local, el uno en la planta baja, el otro en el primer piso. La decoración es un tanto peculiar con un estilo desenfadado e informal que me recuerda al de las cantinas mexicanas. Sala repleta con escasa separación entre mesas y público, al igual que nosotros, con atuendo playero veraniego. Sorprende que, aunque no dispone de aire acondicionado, no hemos pasado calor allí pues hay un par de puertas abiertas de par en par y unos curiosos respiraderos en el techo que favorecen el tránsito de la corriente de aire.

El menú elegido es el del caldero que, por el precio de 25,00 €, incluye:

- Pan y allioli: Elpan muy normalillo pero rico el allioli casero.

- Ensalada: Lechuga, un rico tomate, pepino, cebolla, aceitunas y pepinillos encurtidos. Fresca y con ese tomate de calidad que, tristemente, nos sorprende encontrar en las ensaladas de los restaurantes.

- Fritura: Quisquilla y boquerones de frescura destacable y fino rebozado a base de huevo, sin harina.

- Caldero de gallina: La gallina, también conocida rascasa, pertenece a la familia de la escorpa o cabracho y es el pescado típico de la isla. Se guisa con pimiento, cebolla, aceite y sal y se termina en el horno. Con el fumé resultante se elabora el arroz. En pasadas visitas a la isla recuerdo que lo sirvieron con patatas y diferentes pescados, todos ellos de roca (sargo, mero…). En esta ocasión nos han servido una pieza entera por persona, alguna de ellas de gran tamaño, con una especie de muselina de allioli por encima. Es una especie con bastantes espinas, pero la carne estaba tierna y se desprendía con facilidad. Aún así, hay que ayudarse de las manos si uno quiere exprimir a fondo toda la carne del pescado. Realmente estaba muy rica y parte del mérito por esa salsa de fina apariencia, pero cargada de personalidad.

- El arroz del caldero: Servido en paella con ración abundante que no hemos podido terminar tran la ingesta de los platos anteriores. El arroz se elabora con el fumé de la gallina y, aunque asemeja los arroces secos, se queda bastante meloso. El sabor es intenso y potente, más que el de un arroz a banda convencional.

- De postre yo me he pedido sandía. No había muchas opciones donde elegir: melón, tarta de chocolate o bolas de helado.

El menú incluye bebidas básicas hata alcanzar el ½ litro por persona. Hemos acompañado la comida con agua y cerveza.

El servico corre a cargo principalmente de la familia que regenta el local, más en concreto de los hijos de los propietarios. Gente joven que se mueve con destreza y sin escurrir el bulto. Salvan la papeleta del salón abarrotado sobradamente.

Excursión típica a la bonita isla de Tabarca. Teníamos claro que queríamos probar el caldero y nada más pisar tierra firme un chico nos da un folleto publicitario de este local. Una buena referencia previa… y con ese nombre!!. No necesitamos más. Allí me acerqué a reservar para tres (dos adultos y una niña) diciéndome el encargado que con pedir caldero para dos ya íbamos bien servidos. Se agradece.

Local de batalla en el aspecto funcional, mobiliario en madera de pino, manteles y servilletas de papel y menaje curtidito. Un colorido arco preside la sala, motivos marineros y mediterráneos completan la decoración. Prácticamente lleno con el consiguiente elevado ambiente sonoro. El menú Caldero de Gallina incluye, todo al centro:

Ensalada. Bien básica. Con su tomate, lechuga romana, cebolla, aceitunas y cebollitas en vinagre. Cumplía su propósito de refrescar y limpiar las papilas. Solvente.

Fritura de Calamares y Langostinos. Producto tirando hacia justito con buen punto de fritura, no obstante. Comparsa.

Gallina. Se presenta en la fuente con una capa de allioli. Carne prieta en abundancia, discretamente sabrosa que al final cuesta acabar. Extenuante.

Arroz. Se trata del típico arroz de caldero, hecho con el caldo del pescado, que se presenta en paella de forma similar al arroz a banda. Buen fondo y correcto grano aunque un poco subido de sal. Rebosado.

Para beber agua, cerveza y refresco. El pan servido era una cestita con unas rodajas del que podemos encontrar en cualquier supermercado.

En resumen, creo que se trata de una empresa más en la misma línea que el resto de locales de la isla, que intentan ofrecer alguna muestra representativa de la gastronomía de la zona. Prima más el aspecto funcional con el objetivo de dar de comer a cuantos más transeúntes mejor, descuidando algunos aspectos que lo podrían hacer más atractivo.

Nota: El precio final está calculado para dos personas.

  • Arroz

    Arroz

  • Fritura

    Fritura

  • Ensalada

    Ensalada

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