He estado pasando un par de días en esta pequeña isla alicantina en compañía de unos amigos que ya estaban allí de vacaciones desde antes. Al llegar me comunican que par este domingo tenemos reserva en este restaurante para poder degustar la comida típica de Tabarca: el caldero de gallina. Según parece es el mejor considerado en “esa otra página” que tanta repercusión mediática tiene.
Don Jerónimo se sitúa en el interior de la pequeña aldea y, a diferencia de casi todos los demás, no dispone de terraza interior. Dos comedores, dos, tiene el local, el uno en la planta baja, el otro en el primer piso. La decoración es un tanto peculiar con un estilo desenfadado e informal que me recuerda al de las cantinas mexicanas. Sala repleta con escasa separación entre mesas y público, al igual que nosotros, con atuendo playero veraniego. Sorprende que, aunque no dispone de aire acondicionado, no hemos pasado calor allí pues hay un par de puertas abiertas de par en par y unos curiosos respiraderos en el techo que favorecen el tránsito de la corriente de aire.
El menú elegido es el del caldero que, por el precio de 25,00 €, incluye:
- Pan y allioli: Elpan muy normalillo pero rico el allioli casero.
- Ensalada: Lechuga, un rico tomate, pepino, cebolla, aceitunas y pepinillos encurtidos. Fresca y con ese tomate de calidad que, tristemente, nos sorprende encontrar en las ensaladas de los restaurantes.
- Fritura: Quisquilla y boquerones de frescura destacable y fino rebozado a base de huevo, sin harina.
- Caldero de gallina: La gallina, también conocida rascasa, pertenece a la familia de la escorpa o cabracho y es el pescado típico de la isla. Se guisa con pimiento, cebolla, aceite y sal y se termina en el horno. Con el fumé resultante se elabora el arroz. En pasadas visitas a la isla recuerdo que lo sirvieron con patatas y diferentes pescados, todos ellos de roca (sargo, mero…). En esta ocasión nos han servido una pieza entera por persona, alguna de ellas de gran tamaño, con una especie de muselina de allioli por encima. Es una especie con bastantes espinas, pero la carne estaba tierna y se desprendía con facilidad. Aún así, hay que ayudarse de las manos si uno quiere exprimir a fondo toda la carne del pescado. Realmente estaba muy rica y parte del mérito por esa salsa de fina apariencia, pero cargada de personalidad.
- El arroz del caldero: Servido en paella con ración abundante que no hemos podido terminar tran la ingesta de los platos anteriores. El arroz se elabora con el fumé de la gallina y, aunque asemeja los arroces secos, se queda bastante meloso. El sabor es intenso y potente, más que el de un arroz a banda convencional.
- De postre yo me he pedido sandía. No había muchas opciones donde elegir: melón, tarta de chocolate o bolas de helado.
El menú incluye bebidas básicas hata alcanzar el ½ litro por persona. Hemos acompañado la comida con agua y cerveza.
El servico corre a cargo principalmente de la familia que regenta el local, más en concreto de los hijos de los propietarios. Gente joven que se mueve con destreza y sin escurrir el bulto. Salvan la papeleta del salón abarrotado sobradamente.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.