Ubicado en un complejo arquitectónico perfectamente restaurado que data del siglo XI, que incluye la Basílica del Santo Sepulcro que fue un gran centro de peregrinación donde se podían, y se pueden, conseguir indulgencias como las que se obtienen por visitar Tierra Santa y el antiguo monasterio donde se haya emplazado el actual restaurante.
Lo primero que uno se pregunta cuando te cuentan las especialidades, es que cómo es posible que en un restaurante situado en un recóndito paraje rodeado de bosques y montañas, pueda disfrutar de un pescado y especialmente unas gambas tan frescas como en la terraza del mejor restaurante a pie de playa, y es porque hace unos años aparecieron por aquí Joan y Pam, de la familia propietaria de La Gamba de Palamós, y cautivados por el entorno decidieron quedarse.
Producto, producto y producto, estos son tres principales ejes en los que se basa su cocina, producto de calidad con su punto justo de elaboración.
Nos llevaron unos amigos en plan sorpresa de manera que no teníamos ni idea de lo que nos esperaba, que fue lo siguiente,
Rape con Salsa de Gamba. El Claustre de Palera
Tartar de Gamba. El Claustre de Palera
Coca de Recapte. El Claustre de Palera
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