Tras poco más de medio año de montaje, aquí tenemos el nuevo proyecto de los hermanos Villalón que tan buen recuerdo nos dejaron con su trayectoria al frente del Restaurante El Padre. El espacio resulta espectacular, moderno, multifuncional, en una calle de gran movimiento turístico situada entre Gran Vía y el barrio de Chueca. La planta alta es un comedor amplio y diáfano, de techos altos y enormes ventanales, con mesas cómodas y no muy juntas y una amplia barra para tapear o tomar unos vinos o vermouths. En la planta baja hay un espacio dedicado a los cócteles y destilados donde también se puede picar, con un ambiente más tenue e intimista, buena barra y cómodos sofás, sonando música ambiental, un lugar perfecto para tomar una copa de tarde o disfrutar de una larga sobremesa.
Nos sentamos en nuestra mesa mientras tomamos una copita de Amontillado Fino Fossi (3,5€) y echamos un vistazo a la carta con una docena de raciones de todo tipo para compartir, algunas con la posibilidad de media, quizá el problema es que las raciones son perfectas para dos y no tanto para tres, así que hubo que dividir con un cierto cuidado…
Rusa de gambas y piparras fritas (12€): buena ensaladilla para comenzar, con una mayonesa aromatizada en el jugo de las propias gambas. Se acompaña con unas sabrosas piparras, aun no estando en temporada.
Pisto de tomate OX y huevos escalfados (14€): uno de los platos estrella de la andadura en El Padre y que siempre funciona, ahora con los huevos escalfados. Magnífico.
Alcachofas con langostinos (13,5€): buena alcachofa aunque solo con dos langostinos, un plato correctamente ejecutado aunque sin sorprender en exceso.
Suquet de rape (19€): muy bueno sin duda, caldo oscuro y sustancioso, con mucho fondo, patata bien cocida y abundantes trozos de rape. Cuchara y pan a funcionar.
Lomo de vaca vieja zamorana (29€): una carne que ya servían en su antigua casa y que resulta un prodigio de sabor y ternura, un producto de gran calidad. Se acompaña con los excelentes pimientos asados de la casa y con unas patatas fritas impecables.
Torrijas (6€): de postre había bien quesos, arroz con leche (se había acabado) y las habituales torrijas, prescindibles en este caso.
Cocina todavía por asentar, con algunos platos de su anterior etapa en El Padre y otros nuevos que quieren cambiar el concepto de la oferta, creo que por aquí deben definirse un poco y ver hacia dónde quieren ir, personalmente pensamos que lo mejor es basarse en el producto que siempre han manejado y no complicarse mucho en las recetas, porque en esta casa el vino va a estar por encima de la cocina, aun así hay que decir que platos como el suquet, la carne o el pisto merecen mucho la pena. Y a unos amigos les sacaron un jarrete de 2kg con muy buena pinta…
Y desde luego que el apartado del vino resulta apabullante, situándose nada más comenzar entre lo mejor de Madrid aun con muchos ajustes pendientes. De momento impresiona la tabla de vinos por copas, con unas 30 opciones de todo tipo y colores, con una selección inteligente y de calidad. La carta no tiene desperdicio, unos 40 Champagnes, otros tantos Jereces, más de 100 referencias de Borgoña, unas 30 de la zona de Gredos, un espectáculo. Falta por ir completándola con algún riesling alemán, vinos italianos, otros generosos del mundo, algún Rioja viejo, pero ya está entre las mejores de la capital y probablemente en Borgoña sea la mejor. Precios bastante ajustados, se pueden beber grandes vinos sin arruinarse, algo muy importante. Además de las copas de Fossi iniciales, pedimos un excelente Champagne Jerome Prevost La Closerie Les Beguines 2006 (75€), maduro y en un momento perfecto de consumo y un igualmente excepcional Domaine Roulot Meursault Les Meix Chavaux 2008 (98€), uno de los grandes Borgoñas blancos. Igualmente llegaron a nuestra mesa copas de un más que correcto Brunello di Montalcino Vitanza Tradizione 2010 y de un sorprendente (ganador de la última cata USA del Mundovino) Cristom Pinot Noir Eileen Vineyard 2013, un fresco y finísimo pinot noir de Oregón.
El tema de las copas todavía debe ir mejorando aunque nos gustaron las que tenían para Champagne y Borgoña, nos comentaron que van a ir aumentando la gama poco a poco. En cuanto al servicio de mesas deben igualmente ir formando más sobre todo en tema vinos a los camareros, pues se nota bastante en cuanto David no toma directamente las riendas, es algo que con el tiempo se irá puliendo. Por el resto muy bien, servicio joven y agradable, explicando perfectamente cada plato aun dentro de la sencillez de los mismos, percibimos ganas de agradar y eso es muy importante.
Finalizamos, cómo no, en la parte de abajo disfrutando de la coctelería y en nuestro caso de un excepcional malta Mortlach 1997 by Signatory. La carta diseñada por Mario es de primer nivel con más de 50 cócteles y una lista de ginebras, rones o maltas que supera ampliamente el centenar de referencias, con este espacio va a competir con todas las armas en la que es la calle más coctelera de Madrid. Un lugar donde haremos grandes sobremesas, invita sin duda a ello. Con respecto al precio final pagamos 287 euros tres personas siempre teniendo en cuenta que casi 200 fueron en vino, por lo general se mantienen los precios de su anterior etapa en El Padre y la RCP en general es francamente buena, aquí se puede comer con muy buenos vinos en torno a los 40-50 euros por persona.
Primera toma de contacto con Angelita Madrid y nos vamos con la sensación de que, cuando vayan puliendo defectos de juventud, estamos ante un local que va a triunfar por puesta en escena, orientación de negocio y una oferta de vinos y destilados prácticamente sin igual en la capital, todo dirigido por dos hermanos que son una referencia en la hostelería madrileña pese a su juventud. Vamos, que lo van a petar…