Fuimos a cenar mi mujer y yo para ver si había mejorado respecto al verano anterior. Ha empeorado para nuestro gusto.
Nos sentamos en la terraza, con tan solo una mesa ocupada por una pareja de jubilados alemanes con los primeros encima de la mesa. Tardaron en tomarnos nota. Pedimos un par de refrescos (3,20 €) y fuimos mirando la carta. Habían desaparecido casi todos los platos que había en nuestra primera visita. Mientras tanto, trajeron los platos principales a la mesa de los alemanes. Al venir la camarera a tomarnos nota de la comida, no tuvimos valor para irnos sin pedir algo de comida. Pedimos una ensalada de tomate y melva (14,50 €). Tomate normalito y melva buena con un aceite aceptable. Le comentamos a la camarera que la carta había cambiado mucho. Nos contestó que habían cambiado al cocinero varias veces desde nuestra primera visita. Nos quedamos esperando la tapa de las bebidas.
Acabamos de cenar en otro local.
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