Como la valoración anterior describe el interior, me ceñiré al resto.
Dispone de una pequeña terraza, que no estaba preparada el día que fuimos.
El servicio, excesivo y agobiante. No sé cuántas veces nos cambiaron el cubierto, incluso sin haberlo tocado. Mesas de tamaño justo, sin mantel, servilletas de papel y menaje correcto. Buen ritmo, en general, del servicio.
La carta, corta y bastante acorde a la temporada. Las raciones nos parecieron escasas para lo que costaron.
Carta de vinos corta, con referencias poco conocidas de gama media-baja, precios x2 aprox. Servicio consistente en apertura, prueba y primer llenado. Copas aceptables.
Almuerzo para dos a base de platos para compartir:
- Ostras Fine de Claire nº2 (2 €/ud) - En la carta estaban a 3,50 €/ud. Por el tamaño, yo diría que eran del nº 3. Muy sabrosas.
- Almejas (20 €) - Tamaño medio. Sin tierra. Buen sabor.
- Torrezno al horno (13,50 €) - Corteza chiclosa. Buen sabor.
- Tartar de atún rojo con helado de tomate (21,90 €) - Atún Gadira congelado con helado Sandro Desii de tomatitos maduros en rama con cremoso de AOVE. Con atún fresco y algo menos de helado (excelente, pero con demasiado sabor para la cantidad de atún que nos sirvieron), de 10.
- Alcachofas confitadas (18,50 €) - A mi esposa le gustaron mucho.
- Ajoblanco con caballa (16,90 €) - Muy bueno el ajoblanco. De la caballa solo noté la textura.
- Setas con huevo poché (19,75 €) - Sabrosas.
De postre:
- Torrija (6,90 €) - Mi esposa la encontró algo pesada.
- Souflé de avellana (7,20 €) - Muy bueno.
Para beber, 2 cervezas 18/70 (3,10 €/ud), una botella de agua (2 €), una botella de Forlong 2024 (24 €) servida a buena temperatura con su cubitera y un cortado (1,90 €).
Pedí casi todo lo que podía gustarme de la carta, ya que las raciones nos parecieron realmente escasas, caras para su tamaño y no quisimos repetir ningún plato.
Comimos bien, pero pagamos más de 80 € por persona. Caro.