Nueva visita y cercana a la anterior para una comida familiar de tapeo y celebrar reencuentro. Sin cambios aparentes en el local ni en la carta, con un aforo que cubre la parte de comedor más cercana a la puerta quedando totalmente vacía la parte más interior. El servicio amable, cercano y con buenas recomendaciones de dentro y fuera de la carta, siendo bueno el ritmo de salida de platos de cocina.
Un excelente pan, un buen AOVE Lágrima de la cooperativa de Viver, más unas salsas (propuestas y aceptadas) de alioli suave y tomate rallado para acompañar lo pedido a compartir al centro para los cuatro:
. ensaladilla rusa: bien presentada, ración ajustada para 4, con productos clásicos sin concesiones creativas, bien preparada y amalgamada con una mayonesa ligera.
. patatas bravas: patatas a dados de pequeño tamaño, con piel lavada y con dos salsas que complementan y dan sabor; ración suficiente.
. alcachofa confitada x 4: presentada en el clásico formato de flor abierta, cocida y pasada por plancha y sobre ella un velo de panceta a la brasa que le aporta y mucho. Muy bien.
. huevos rotos con sobrasada: ración suficiente de un clásico plato de la casa, con buena sobrasada sobre una base de patatas panaderas bien aliñadas y coronado todo por un par de huevos fritos en su punto para trocear y empapar de sabor a la patata. Recomendable.
. calamar a la brasa: como buen plato fuera de carta resultó el plato de precio más caro. Calamar troceado y muy bien braseado y presentado, perfecto punto de fuego y buena textura aliñado con salsa Meri correcta.
. milhojas de crema: en realidad son 3 galletas de canela para sujetar la crema pastelera bastante insípida. Difícil de manejar para comer y para compartir quedando una presencia algo pobre a pesar de la decoración con algún fruto rojo y arándanos. Prescindible.
. tiramisú de Baileys: tamaño para compartir y al que añadiría más intensidad de sabor de café ya que el dulzor del licor deja una sensación algo más dulce de lo esperado.
. tarta de chocolate: a modo de tarta de queso pero todo chocolate con un interior semilíquido que aporta diferente textura y debe tener una proporción alta de caco porque empalaga menos de lo que parece a simple vista; acompaña una tierra de galleta triturada y una bola de helado de vainilla. Notable alto.
Para beber hizo falta 3 botellas de agua sin gas Lanjarón medianas y 4 vermuts 3 vermuts rojos de la casa más un Yzaguirre vermut blanco. Solo un café crotado para una sobremesa que, la falta de afluencia de clientes, permitió ser más prolongada de lo que te anuncian (90 minutos de reserva de mesa).
alcachofas
ensaladilla y vermut
bravas
calamar
huevos rotos
pan y salsas
Hace 10 años desembocó esta empresa como una vermutería (de ahí el nombre) para luego trasladarse de local a la actual ubicación pasando a tener un nicho distinto en la gastronomía valenciana abriendo la puerta a un local dedicado especialmente a tapas y raciones.
El local es amplio, luminoso por ventanales a la calle de zona esquinada de entrada al barrio de Ruzafa donde se ha centrado la mayor concentración de locales de comida en la ciudad. Hay mesas tipo gastro, muy juntas de tamaño ajustado para dos personas con un lateral de banco corrido y enfrente sillas de asiento de nea poco cómodas; no hay mantel y si copas de vino correctas y una vajilla, vasos, cubiertos etc cumplidores. Una enorme y, una muy vistosa barra con sillas altas recorre el fondo en curva del local
La carta de vinos es más que suficiente y variada; empezamos por una cerveza y pasamos a Enrique Mendoza blanco, un monovarietal de chardonnay que gustó; su servicio se limitó a presentar, descorchar, cata y primer servicio para pasar al enfriador.
Para comer decidimos todo al centro compartido entre los 3 amigos de la infancia, nuestros padres ya eran amigos, y compartimos colegio y vacaciones de verano en nuestros primeros años y que ahora hemos decidido compartir parte de nuestro tiempo otra vez. La carta de comidas está enfocada a compartir platos de una cocina clásica con pocas concesiones a la creatividad; acompañó un muy buen pan que merece la pena y tomamos:
. anchoas del Cantábrico: bien desespinadas, tamaño y grosor bueno y algo faltas de profundidad de sabor; se sirven con un poco de buen aceite; fueron 6 lomos.
. alcachofas a la brasa x 3: rematadas con papada de jamón Joselito y yema de huevo curada; con esos elementos todo es sabor y la verdad es que no falla. Muy bien.
. atún rojo picante con huevos y patatas panaderas: atún casi crudo cortado en pequeños dados con algo picante de condimento sobre el que se pone un par de huevos bien fritos; la base con panaderas loncheadas. Cumple bien.
. dados de lubina en adobo: cambiado el cazón por trozos de lubina, con su adobo y luego presentado con una salsa tártara cítrica que sorprende y complementa bien. Buen invento.
. huevos rotos con sobrasada y patatas: similar al anterior plato de huevos pero que se ha cambiado el atún por sobrasada a grumos calientes y que con los huevos queda algo reblandecida y que permite entremezclar los ingredientes. Me gustó mas que el anterior.
. piña asada con helado: referida como buena
. tiramisú de Baileys x 2: buena ración, cremoso y sabroso. Más que notable.
Una buena sobremesa con un par de cremaets y un café del tiempo y la promesa de próxima cita, que hay mucho que contar, pero ya no queda nadie en las mesas.
huevos y sobrasada
lubina
huevos y atun
alcachofas
anchoas
pan
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