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Restaurante La Orza de Angel en Chiva
Restaurante La Orza de Angel
País:
España
Provincia:
Localidad:
Cód. Postal:

Añadir tipo de cocina

Añadir vino por copa

Precio desde:
36,65 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra:
Domingos
Nota de cata PRECIO MEDIO:
50 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
5.5
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
5.3
Comida COMIDA
6.3
Precio medio entorno ENTORNO
4.8
RCP CALIDAD-PRECIO
6.0
gazpacho
croquetas
cremaet
bebida y copas de vino
pan allioli
comedor
Opiniones de La Orza de Angel
OPINIONES
8

Sobre comentarios anteriores hay cambios en el funcionamiento del local, alguno en estructura y pocos en el tipo de cocina que se mantiene en cocina de producto local sin guiños creativos y basada en buen producto añuntando más a Castilla que a Valencia.

El local tiene unas mesas en terraza en parte cubierta con parasoles antes de la entrada; luego una bonita barra entre castellana y cerámica de Manises para dejar a la izquierda la entrada al comedor. Éste es amplio y luminso por unos amplios ventanales al exterior; las mesas son de buen tamaño y separación con muebles de madera a destacar el que contiene una muestra de gran variedad de copas de vino y espumosos. Sobre la mesa mantel de tela sobre tela revistiendo la mesa con vajilla cubiertos y vasos más que correctos; un pequeño cuenco con buen allioli y tomate rallado al que luego se le junta el pan en lochas y braseado (sin preguntar pero sí se cobra aparte); como cortesía de la casa un pequeño cuenco con unas cuantas almendras fritas destacables.

Hay un código QR, también sobre la mesa, con las cartas de vinos y comidas, ahora sí todo bien detallado y con precios. El servicio en sala a costa de 3 personas más Ángel que hizo de comodín hay de sobre; en cocina también hay buena cantidad de trabajadores consiguiendo entre todos que fluyan los platos. Para beber y de paso por carretera me quedé con un doble de cerveza Cruz Campo, no muy grande y sí bien tirada y fría; la carta de vinos es tan amplia como clásica, con precios más bien altos; a destacar que hay un par de medias botellas siempre interesante para singles que no conduzcan; predominan vinos valencianos y hay vinos de alto nivel, incluso cavas nacionales (¿hay otros?). también hay variedad de champagnes.

Me decidí por:

. surtido de croquetas: viene en forma individual en carta pero se sirvieron juntas y eran de gambas, jamón ibérico, boletus y rabo de toro. En general con una preparación y fritura correcta quedando suficientemente crujientes por fuera y jugosas por dentro, con buen tamaño (dos buenos bocados mínimo); la de boletus con mousse de foie y crema de morcilla la más destacada; curiosa la de rabo que lleva a modo de mini jeringuilla para inyectar algo de caldo en su interior, luego resulta poco intensa de sabor a guiso, como la de jamón solo que esta última al llevar un velo de jamón encima pues ya te sabe todo a jamón; la de gambas cumple.

. gazpacho manchego: servido en cazuela de hierro para mantener temperatura, con la pasta al dente por los cantos pero cocida en el centro, con mucha, pero que mucha carne de conejo y tropezones de setas; se podía compartir para dos personas sin problemas. Muy recomendable.

Mi intención era añadir un buñuelo pro el propio Ángel me dijo que mejor no, y acertó porque no llegué al postre y me conformé con un bien preparado cremaet para despejar la digestión.

 

  • gazpacho

    gazpacho

  • croquetas

    croquetas

  • cremaet

    cremaet

  • bebida y copas de vino

    bebida y copas de vino

  • pan allioli

    pan allioli

  • comedor

    comedor

La verdad es que el local tiene una decoración algo rústica en el sentido mas recargado de la palabra. Además no hay carta y te "recitan" los entrantes, los segundos y/o los arroces de modo que quedas expuesto a lo que te quieran cobrar. Sin embargo el resultado final no es malo. Pedimos como entrantes media ración de ensalada de ventresca y tomate raf, 4 gambas hervidas con sal maldon (de gran tamaño y muy frescas) y unos huevos rotos con foie y boletus muy buenos. De segundo morrillo de atún fresco a la brasa que estaba ligeramente pasado de cocción. Para terminar un curioso helado de zanahoria y chocolate muy rico.
La carta de vinos es amplia, tiene una gran cantidad de vinos valencianos pero también del resto de D.O.s El precio está algo inflado pero dentro de lo razonable. Optamos por un Dalmau 2004 que salio redondo tras jarrearlo en un decantador. Terminamos con cafés y un Macallan 25 elegido de una carta de licores que también era amplia con todo tipo de destilados (maltas, blends, cognac, brandy...etc).
El servicio está algo descontrolado dependiendo siempre de lo que diga Angel pero en general lo compensan con un poco de desenfado y simpatía.
Recomendable para ir de vez en cuando.
El precio es sin vino y sin destilados

De vuelta en un viaje a Madrid paramos a cenar en este local y, pese a que parecía que iba a ser un local de mucha carne a la brasa, todo lo contrario.
El local mejorable, demasiada luz, poca intimidad, mesas muy grandes en general y con mucho ruido (sobre todo si tenemos en cuenta que en el salón de al lado estaba la televisión con el fútbol y dejaron la puerta abierta todo el tiempo), mejorable en este aspecto.
En cuanto al servicio, también mejorable, aunque el que se encarga del local es amable, cercano y recomienda los productos, el resto del personal nos resultó algo antipático.
Bastantes referencias de vino, aunque pocas sorpresas y con un servicio justito.
Para comer tomamos una fritura de alcachofas, con coliflor y pimientos de padrón muy crujiente y en su punto. Seguimos con unos huevos rotos con boletus y foie, muy bien conseguidos y en cuantía incluso mayor de lo esperado. Después seguimos como principal con un bacalao fresco a la brasa, acompañado de un puré de patatas natural. Comida bien ejecutada aunque no muy sorprendente en la presentación, y con calidad en los productos.
Los postres nos defraudaron, pues anunciaba bastante la carta pero luego no había casi de nada, en cualquier caso, un helado de canela muy bueno.
Buen sitio para ir con unos amigos a comer, aunque mala opción si se pretende tranquilidad e intimidad.

Nada mas entrar pude comprobar que la sala olia un poco a comida,gran fallo para un restaurante medio alto.

Respecto a la comida....puff..entrantes normalitos..a destacar los huevos rotos con foie(que no era escalopin sino block) y poco mas;respecto a los platos principales pedimos bacalao(mala textura y subido el punto de sal)y un demasiado visto solomilo con foie(la carne buena,el foie otra vez block)

Respecto al servicio muy amables pero poco profesional.
De beber un carraovejas buenisimo,como no.

En resumen....puff....rcp un poco subida.

Harto estoy de ir a comer a este restaurante y harto estoy del peloteo interesado de Angel. No existe carta. Vinos normales así como su servicio. Materia prima de excelente calidad. Ojo a los puyazos que mete

Mi experiencia en este restaurante fue muy positiva. Angel, el dueño nos acomodó en un reservado, y la cocina fue extremadamente sencilla, pero no por eso falta de calidad. Un plato a destacar fueron unos tomates con aceite exquisitos. El trato tremendamente agradable y profesional, que hicieron de la comida un placer.

Lócal amplio pero recargado e incómodo, a nuestro lado sentaron a cuatro en una mesa de dos, yo tuve que pedir permiso varias veces a la persona que tenía al lado para poder sentarme, mal sistema de extracciónm del humo (salí con lo ojos llorosos)...
Servicio lento y poco profesional, el pan lo tuvimos que pedir varias veces y lo trajeron a mitad de la cena, para pedir la cuenta más de lo mismo, me tuve que levantar a pedirla prácticamente hasta la barra de fuera, las camareras no se sabían los platos...
Menos mal que por lo menos, lo que llegó a la mesa estaba bueno, excelente materia prima, cebollitas asadas, pulpo a la gallega, bacalao freco a la brasa, entrecot de buey... aunque mi bacalao me resultó seco e insípido, sin embargo, el de una de las persona que me acompañaban estaba sabrosísimo.
Buena bodega y copas aceptables.
Me pareció caro, por lo que pagamos se le exige más a un restaurante.

Interesante cuando menos y muy recomendable.
Si hace 2 o 3 semanas os recomendaba el desplazamiento hasta Chiva, para deleitarse el Pelegri, ahora es otra vez Chiva, pero en este caso el destino es otro: “La Orza” o como ahora se llama “La Orza de Ángel”.
Local grande, acogedor y cómodo.
Buena cocina de mercado, buena selección de materias primas, raciones cumplidas, buena bodega y servicio atento y diligente...Todo muy correcto, bien pensado y ejecutado con experiencia y admirable profesionalidad.
Destacable la Lubina salvaje y el cochinillo por encargo, que no pudimos catar, pero sin duda cataremos.
Correcta la Relación Calidad Precio.

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