Sobre comentarios anteriores hay cambios en el funcionamiento del local, alguno en estructura y pocos en el tipo de cocina que se mantiene en cocina de producto local sin guiños creativos y basada en buen producto añuntando más a Castilla que a Valencia.
El local tiene unas mesas en terraza en parte cubierta con parasoles antes de la entrada; luego una bonita barra entre castellana y cerámica de Manises para dejar a la izquierda la entrada al comedor. Éste es amplio y luminso por unos amplios ventanales al exterior; las mesas son de buen tamaño y separación con muebles de madera a destacar el que contiene una muestra de gran variedad de copas de vino y espumosos. Sobre la mesa mantel de tela sobre tela revistiendo la mesa con vajilla cubiertos y vasos más que correctos; un pequeño cuenco con buen allioli y tomate rallado al que luego se le junta el pan en lochas y braseado (sin preguntar pero sí se cobra aparte); como cortesía de la casa un pequeño cuenco con unas cuantas almendras fritas destacables.
Hay un código QR, también sobre la mesa, con las cartas de vinos y comidas, ahora sí todo bien detallado y con precios. El servicio en sala a costa de 3 personas más Ángel que hizo de comodín hay de sobre; en cocina también hay buena cantidad de trabajadores consiguiendo entre todos que fluyan los platos. Para beber y de paso por carretera me quedé con un doble de cerveza Cruz Campo, no muy grande y sí bien tirada y fría; la carta de vinos es tan amplia como clásica, con precios más bien altos; a destacar que hay un par de medias botellas siempre interesante para singles que no conduzcan; predominan vinos valencianos y hay vinos de alto nivel, incluso cavas nacionales (¿hay otros?). también hay variedad de champagnes.
Me decidí por:
. surtido de croquetas: viene en forma individual en carta pero se sirvieron juntas y eran de gambas, jamón ibérico, boletus y rabo de toro. En general con una preparación y fritura correcta quedando suficientemente crujientes por fuera y jugosas por dentro, con buen tamaño (dos buenos bocados mínimo); la de boletus con mousse de foie y crema de morcilla la más destacada; curiosa la de rabo que lleva a modo de mini jeringuilla para inyectar algo de caldo en su interior, luego resulta poco intensa de sabor a guiso, como la de jamón solo que esta última al llevar un velo de jamón encima pues ya te sabe todo a jamón; la de gambas cumple.
. gazpacho manchego: servido en cazuela de hierro para mantener temperatura, con la pasta al dente por los cantos pero cocida en el centro, con mucha, pero que mucha carne de conejo y tropezones de setas; se podía compartir para dos personas sin problemas. Muy recomendable.
Mi intención era añadir un buñuelo pro el propio Ángel me dijo que mejor no, y acertó porque no llegué al postre y me conformé con un bien preparado cremaet para despejar la digestión.
gazpacho
croquetas
cremaet
bebida y copas de vino
pan allioli
comedor
Para ese gazpacho manchego, que descubro,hay que tener mucha hambre... para poder acabarselo ;-) Vistos los platos no me extraña que no pudieses con los postres... menos mal que pudiste acabar con un buen cremaet.
Saludos
Si piensas que la cazuela es tu plato (así me lo comí) asusta. Luego tuve la cena en el encuentro Verema en una bodega...
Saludos
Vaya jornada... Para campeones.
Saludos
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.