Estuve en Toledo, la pasada semana, y siempre que viajo a cualquier lugar intento al menos un dia o dos comer en algún sito con algo especial fuera de los rutas turisticas y de los restaurantes de medio o nada de pelo. Sin buscarlo, y con un giro de cabeza magico, algo me atrajo, en una calle llamada Rojas, alli me encontre con una pequeña taberna encantadora, magnifica y selecta carta de vinos, se puede comer en un pequeño salón con solo tres mesas y la atención es estupenda, sus platos son creativos, productos tradicionales pero de primera calidad, el foie, el bacalo y el solomillos de ciervo entre otros son dificil de encontrar. El precio no importa si lo merece, pero tampoco es demasiado caro, mi mujer y yo pasamos un rato inolvidable, además te puedes encontrar con alguna sorpresa...
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