Durante los últimos años suelo dedicar mis vacaciones de Semana Santa a conocer Castilla .Este año Noelia y yo escogimos Toledo , buscábamos historia y degustar sus vinos y su gastronomía , creo que estaríamos en 20 bares y restaurantes ,sólo del casco antiguo y sin duda uno de los que más nos gusto fue La Taberna de Garcilaso .
El primer día sólo tomamos un vino y una mini-tosta de pate de queso con la que nos obsequio el camarero ( Muy buena ).
El segundo día nos dejamos caer de nuevo tomamos 4 vinos cada uno y por supuesto pedimos una tapa del pate 3 quesos que esta buenísimo , luego Jesús nos recomendó un bacalao semi-crudo con aceite balsámico y toque de pimentón , sobre una base de crestas de gallo ( excelente ) , y solomillos de ciervo ( muy tiernos y sabrosos ).
El local acogedor ( sólo 3 mesas y una pequeña barra ) decorado con gusto te hace sentir como en familia. ( todo 40 € ).
Para chatear sólo tienen 5 vinos ( 4 de La Mancha y un Somontano ) la carta ya es más amplia
Estuve en Toledo, la pasada semana, y siempre que viajo a cualquier lugar intento al menos un dia o dos comer en algún sito con algo especial fuera de los rutas turisticas y de los restaurantes de medio o nada de pelo. Sin buscarlo, y con un giro de cabeza magico, algo me atrajo, en una calle llamada Rojas, alli me encontre con una pequeña taberna encantadora, magnifica y selecta carta de vinos, se puede comer en un pequeño salón con solo tres mesas y la atención es estupenda, sus platos son creativos, productos tradicionales pero de primera calidad, el foie, el bacalo y el solomillos de ciervo entre otros son dificil de encontrar. El precio no importa si lo merece, pero tampoco es demasiado caro, mi mujer y yo pasamos un rato inolvidable, además te puedes encontrar con alguna sorpresa...
Un lugar con encanto y muy recogido. Aparte de la pequeña barra, donde se puede tomar buenos vinos por copas, se puede comer en una de las tres mesas que ofrecen. Jesús en la cocina y su mujer Isabel en la sala, hacen que el comensal se encuentre en un ambiente muy acogedor. Cocina creativa con un menú largo. La afición de Jesús por los buenos vinos se nota en una carta muy selecta. Ojo, comer no resulta barato.
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