De entre todos los animalitos gastronómicos que pululan por las Españas, sentimos una especial predilección por el cerdo ibérico, el rey de la dehesa salmantina, extremeña y onubense. Y no solo por el jamón o las consabidas chacinas, sino de igual forma por otros cortes como la presa, el secreto, la pluma, el costillar, la bola o incluso la ventresca, que probamos no hace mucho y que está deliciosa. Hay muchos restaurantes por las zonas citadas anteriormente que son especialistas en cerdo ibérico y La Plata es uno de ellos. Situado a la entrada de Béjar, es un local de líneas clásicas, amplio y cómodo, con mesas bien separadas. Sábado a mediodía y comedor lleno.
La cocina es la típica de estos lares pero con algunos guiños a la modernidad y una buena lista de pescados que tenían muy buena pinta. Hay un apartado especial de platos elaborados con diversos cortes del susodicho cerdo ibérico. El restaurante participaba en las jornadas “Busca Setas 2012” pero todavía no tenían el menú completo, así que alternamos dos entrantes de dicho menú más dos platos que homenajeaban al rey de la dehesa. Comenzamos con un carpaccio de boletus con foie y piñones (14€), producto de primera y muy bien cortado, con sus abundantes virutas de micuit que otorgaban jugosidad. Sobraba quizá el vinagre balsámico, yo es algo que pondría aparte porque resta protagonismo al hongo. Afortunadamente echaron poco. Continuamos con unas almejas al ajillo salteadas con angula de monte (19€), plato delicioso, una almeja excepcional por tamaño y frescura, poco hechas y ligeramente salteadas con la angula de monte, una seta de la familia de los rebozuelos. Ligero exceso de ajo, pero se podía quitar fácilmente. Los segundos consistieron en una hamburguesa de pluma de cerdo y torta del casar (13€) para mi mujer y unas milhojas de bola de cerdo con setas de San Jorge, salsa de vino y puré de patata panadera (15€) para nosotros. La hamburguesa no la probé pero me dijo la jefa que estaba muy buena y las milhojas fantásticas, un plato sabroso y contundente, con personalidad, rematadas con sus uvas pasas. Lo mejor los postres, muy buenos y bien presentados, primero una sopa de crema catalana con senderuelas (4,6€), deliciosa esa sopa que nos hizo lanzar continuamente la cuchara y muy buenas esas setas caramelizadas, terminando con un crujiente de naranja con crema de café y helado de Baileys (3,6€), igualmente fantástico, ese helado de Baileys es puro pecado. En general comimos francamente bien tanto en calidad como en cantidad.
La carta de vinos es la que denominamos “Typical Spanish”, vamos, un 80% de tintos, muy pocas referencias de espumosos y entre los tintos un 80% de Rioja y Ribera. Nihil novum sub sole. En cualquier caso, la oferta en Rioja y Ribera era bastante completa y a precios muy ajustados, sobre todo los vinos de un cierto prestigio. Pedimos un San Vicente 2005 (38€), un precio muy bueno. No nos iríamos al fin del mundo con este tipo de vinos, pero estamos ante un tempranillo riojano moderno de libro, bien realizado y con calidad, que se dejó beber perfectamente. Buen surtido de copas, pudimos incluso elegir unas más grandes y abiertas para no decantar. Servicio amable y correcto, sin los problemas narrados en el comentario anterior, aunque bien cierto es que no es igual noviembre que agosto.
Pues un buen restaurante en líneas generales, cocina muy de la zona con al añadido de buenos pescados, sin rehuir de los avances y con un apartado especial para el inigualable cerdo ibérico. A mejorar algo la carta de vinos, es una pena que solo haya un Champagne (y ya se pueden imaginar cuál), pues el cerdo ibérico y el Champagne son una pareja perfecta en todas sus versiones. En cualquier caso, un lugar para volver cuando visitemos la zona de nuevo. Después, un paseo por el pintoresco pueblo de Candelario y a bajar la comida…
Sopa de crema catalana con senderuelas
Almejas con angula de monte
Carpaccio de boletus
Este fin de semana estuve en Béjar y el sábado cenamos en este restaurante. Para 4 personas fue lo siguiente:
Entrante. Ensalada templada de pleurotus ostreatus, jamón de pato y salsa de queso. Muy buena. Un Risotto de setas con qeso de cabra que para mi fue lo mejor de la cena.
Segundos. Dos hamburguesas de pluma de cerdo con torta del casar. Muy grandes y que estaban muy buenas según quien os pidió. Una Milhoja de bola con setas de San Jorge y salsa de vino. Muy buena pinta. Un rape con almejas y gambas muy bueno.
De beber un refresco, dos aguas y un Coto Crianza (12 €).
La verdad es que la comida estaba toda muy buena. Pero tiene un gran problema. No se puede estar 45 minutos desde que te sientas hasta que te toman la nota. Es inaceptable. Por lo tanto, no se puede estar cenando 3 horas por todo lo que tardaron. El servicio de vino inexistente. Si quiero vino, lo primero es que me traigas la carta de vinos. El problema no está en sala, sino en la cocina. Es urgente más personal en la cocina.
Con todo y con esto, 103 euros, lo cual, está bien. Nos invitaron a los cafes por la tardanza.
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