Un lugar acogedor para comer en la calle Mayor de Sigüenza pero que ha perdido su solera de casa del S. XVI con la decoración.
Pedimos el menú degustación con 5 entrantes y un plato fuerte.
Entrantes: Canapé de Foie con trompetas , milhojas de salmón y queso, croquetas de bacalao, pimientos del piquillo con brandada de bacalao y sardinas ahumadas con calabacín y berenjena.
De plato fuerte: Cochinillo confitado
De postre: tarta tatin
De bebida : Protos.
Precio del menú 27 € + bebida aparte + IVA
Los entrantes correctos sin más pretensiones.El plato principal correcto.
Creo que nunca un plato ha podido llegar a condicionarme tanto a la hora de emitir una valoración, así que realizando un ejercicio de abstracción, voy a intentar analizar globalmente sin dejar que dicho plato pese sobremanera en el conjunto.
Es un restaurante con un emplazamiento magnífico (que le hace subir mucha nota en el entorno), que como su propio nombre indica, se encuentra en la Calle mayor de Sigüenza, en plena subida la Castillo/Parador. Bonita casa de piedra del siglo XVI, aunque no especialmente llamativa, quizás por el entorno en el que se encuentra, o quizás por verse su exterior muy renovado. El interior es elegante, mesas de tamaño suficiente, y montaje de mesa igualmente correcto, no es que impresione ni positiva ni negativamente. Lo mismo que el servicio, más atención por parte del jefe de sala, el que creo es propietario
Carta de vinos discreta, se mantiene en la linea del local, precios contenidos, salvo el ya nombrado excepcional precio del Svmma Varietalis a 21 €, que por supuesto fue el elegido, cristalería sí que bastante mejorable, y servicio del vino cumplidor.
En cuanto la carta, basada en la cocina tradicional, con el cordero y el cabrito protagonizando la carta de carnes, en nuestro caso de primero nos decantamos, por un revuelto de huevos de corral con boletus edulis y foie, de ración un tanto escasa, y un foie casi inexistente (10,50 €), personalmente mejorable, pero que estaba bastante bueno, un atún de almadraba ahumado, bien (8,50€), y pude probar las sardinas ahumadas con verduras (8,50 €) que no me dijeron gran cosa. De segundos, un cabrito asado bastante rico (16,50€) , un cabrito al ajo (14,50 €)que aunque no pude probar tenía un aspecto magnífico, y así corroboró la persona que lo pidió, y el, personalmente, deleznable Besugo Escabechado a la Antigua. No sé si no me gustó el concepto, el pescado, la presentación o todo ello, pero hace ya tiempo que no me terminaba un plato porque no me gustase nada de nada, gracias a dios compartimos pescado y cabrito con mi mujer, lo que m epermitió no morir de hambre. Con los postres volvimos a la corrección, souffle de chocolate con helado de menta (5 €) normalito, mejor el helado que el souffle, y tarta tatín de manzana (5€), bastante rica.
Total, 4 primeros, 4 segundos, 4 postres, un Svmma Varietalis, 2 botellas de agua, pan paqra 4 (3,20€), un vino de postre (Chivite Moscatel, 3,60 €), carajillo (2,20 €) y 3 infusiones 160 €, lo cual es un preci obastante adecuado, para una comida bastante correcta (que no excepcional) si excluímos el besuguito de marras.
¿El Bib Gourmand que ostenta?, buff, no sabría que decir, quizás si me hubiese pedido las manitas rellenas de caracoles .... :D
En pleno casco histórico de Sigüenza está situado este restaurante de ambiente cuidado y agradable, que presenta una cocina que combina lo tradicional y lo moderno.
El lugar está bien montadito, saliéndose del estilo rural de la mayoría de los restaurantes de la zona, es agradable con un toque elegante.
El servicio está bastante menos cuidado que su ambiente; los inexpertos camareros que atienden las mesas cumplen con su labor de llevar y retirar los platos; pero sin demasiada destreza ni amabilidadad.
En cuanto a su carta, combina platos tradicionales con otros de corte algo más creativo, de una calidad media con algún que otro plato bastante interesante; aunque también con alguno algo más flojillo. En mi visita pude probar una docena de platos diferentes de los que destacaría las croquetas de ajoarriero (suaves y sabrosas) y los muslitos de codorniz con frutos secos (muy bien cocinados y conjugando perfectamente con la salsa que les acompaña).
Su carta de vinos es muy poco novedosa y compuesta mayoritariamente de Riojas y Riberas, algunos de muy buena calidad; aunque eso sí bastante ajustada de precio. Del servicio del vino: en copas normalitas, traido a buena temperatura; pero el camarero que lo trajo ni siquiera lo ofreció a probar...
En definitiva, con algunas luces, pero también un buen puñado de aspectos a mejorar, Calle Mayor es un restaurante apañadito; de una calidad media a precios razonables.
No quisiera extenderme demasiado, pero si quereis una opinión más detallada podeis verla en http://gastronomodesaparecido.wordpress.com/
El nombre del restaurante es "Calle Mayor". Está ubicado en un edificio histórico del siglo XVI. El interior está muy cuidado, las mesas elegantes y la sillería también. Tiene una carta de vinos bastante amplia, sin ser extensa, predominando los vinos de la zona.
La carta de platos es interesante, con platos de inspiración regional bien tratados y algunas entradas actualizadas, basadas en la gastronomía típica y otras de nueva inspiración.
Resultado bastante agradable,aunque hay necesidades de mejora, uno de los postres no estaba en condiciones.
El servicio diligente y entendido, sin destacar en ningún aspecto.
Los precios de los vinos muy ajustados. Tomé Summa varietalis por 21 euros.
Local enclavado en la Calle Mayor de la histórica ciudad de Siguenza; como se comentaba anteriormente, su nombre es "Calle Mayor".
Local amplio, con gran número de mesas pero que no da sensación de agobio.
Carta centrada en el producto regional con algún guiño a la creatividad.
Sesos de cordero rebozados, borrajas con muselina de langostinos, -excelentes-, y de platos principales, cabrito y riñones al jerez.
Raciones demasiado generosas.
Carta de vinos corta y coperío mejorable; tomamos un Pesquera 2005, todavía algo duro.
Postre a compartir, agua, cafés y orujos.
Servicio algo apático, mecánico y de pocas palabras.
En definitiva, local recomendable con una muy buena RCP.
En cuanto al precio del Arrayan ya está solventado por su parte (desgraciadamente) y está sobre los 30 euros. Tienen buena variedad de vinos pero carecen de armarios climatizadores, y es una lástima (tuve que pedir enfriador). Por lo demás un sitio muy bien decorado en un lugar privilegiado. Cocina con tintes modernos utilizando las materias primas del lugar. Un servicio muy atento. Recomendable. Por cierto, el nombre correcto del restaurante es "Calle Mayor"
Añadir poco al comentario anterior.Gran entorno,buen menu degustacion donde no te quedas con hambre.Seleccion de vinos y servicio aceptable.Sali muy satisfecho con el servicio,rapido y eficaz y aun asi el dueño se disculpo diciendo que perdon por el servicio ya que le faltaban 2 camareros...¿¡¡si no se noto!!!.La anecdota,al imprimir el precio del ARRAYAN PREMIUM 2002...se equivocaron y ¡lo pusieron a 18€! y uno que no es tonto lo eligio lanzado(en tienda cuesta 30€!!!).Aun asi, el precio del vino no esta demasiado inflado.
En un entorno impresionante, entre el parador y la catedral, ubicado en una antigua casa, un bello salón mezcla de rústico y moderno. Esta misma mezcla se extiende a sus platos, desde los tradicionales cordero, cabrito, o cochinillo, a la cocina mas actual y elaborada como sus exquisitas milhojas de salmón ahumado o salmón en salsa de langostinos. Tienen un menú degustación por 24 € con el que te quedas mas que satisfecho. En cuanto a los vinos, una buena oferta de diversas regiones con vinos tradicionales y de corte mas moderno. Excelente.
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