Pasaba por delante, descubro un sitio nuevo, bien situado, local amplio, con buena pinta y donde parece que al vino se le trata bien. Peeeero... entras, te pasas 5 minutos en la barra esperando a que alguien te atienda, porque quieres tomarte un vinito de esos que tienen por copas, a unos precios tan estupendos, y mientras esperas te das cuenta de varias cosas.
Los vinos, pues eso, precios desorbitados, a mi parecer, en los vinos internacionales, hay un riesling aleman, que lo único que se sabe es que es trocken auslesse, ni productor ni añada. Y el mayor fallo, los camareros. No es culpa suya, supongo, es de que alguien se quiere ahorrar unos duros y tiene a un personal completamente desentrenado, desorganizado, con cara de agobio y de que les estas molestando (solo había 2 mesas ocupadas para 3 camareros). El caso es que cuando ya llevabamos ahi un rato, sin que nadie nos hiciese caso, y cuando vi que tartaban de servir un Ardanza en una copa de agua, que las dos señoras de la mesa de al lado tenían dos copas desde que llegamos y que todavía no había llegado el vino, nos fuimos. Una lástima, siempre he dicho que hacían falta bares de vinos en Valencia, pero no como este.
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