Buenos pinchos, algunos bastante elaborados. Probamos dos buenos patés lumagorri y las deliciosas hamburguesas de kobe.
Intentan tener el vino fresco, de agradecer (pero por debajo del sistema de Gandarias); La bruja Avería, si fu ni fa, y un rioja crianza bastante bueno.
Coqueto entorno, muy recomendable.
minihamburguesas de kobe
Pate Lumagorri
Bob Limón - Es de Zeruko, me he equivocado
Hasta haber estado en el Zeruko, y el propio A Fuego Negro, no podía decir que ningun otro bar de pintxo era capaz de superar algunos de los que conocía de mi ciudad, o si lo hacían era por muy poco. Ya lo puedo hacer. Sin duda están un, dos o incluso tres escalones por encima, de nuevo creatividad, imaginación, espectacularidad y sabor, hacen un poker imbatible, trayendo elementos de la alta cocina al mundo del pintxo, dentro de la oferta tienes distintas opciones, bocados explosivos en forma de aperitvos (Salmorejo con migas eserificado, 2,2 €), ensaladas versión tapa, pintxos en forma de vasito (como el Paté Lumagorri o la sopita de camarón, sensacionales), el bacalao confitado, el txangurro, o el riquísimo (y curioso) café (con su espuma incluída) de jamón con cookies de mollejas, o las minihamburguesas de kobe con sus chips de patacón, todos ellos a unos 3,6 € y 3,7 €. Me cuesta saber con que quedarme.
Y para rematar la oferta de vinos por copas, con predominio de Riojas, pero teniendo la posibilidad de disfrutar de La Bruja Avería (3,6€), Viña Al Lado de la Casa (3,50 €) o un 30.000 Maravedíes (3,20 €), servido en copas de calidad razonable para un sitio de pintxos, lo convierten en el gran triunfador del fin de semana de largo. 9 tapas, 3 vinos y 2 txacolís que se fueron a unos razonables 43,60 €.
Local de corte moderno decorado de rojo y negro, con una pequeña zona para tomar pintxos y otra zona con unas 7 u 8 mesas para comer.
En la barra pocos pintxos, a destacar uno de jamon, queso de cabra y tomate deshidratado. Los pintxos anunciados en la pizarra, cómo dicen mas abajo, de díficiles de descifrar pero en todo caso excelentes.
Gran variación de D.O en los vinos tintos por copas dónde destaca, cómo no, Rioja, buana variedad también de Navarra y le siguen los Riberas, después tenemos Priorat, Utiel-Requena, Toro, Castilla y Leon.. En cuanto a blancos, también gran variedad unos 10/12 aprox.
Local recomedable si quieres salir de la tipicidad de algunos otros de la parte vieja y con materias primas de alta calidad.
Saludos,para mi junto con el Zeruko y el Aloña berri y el Bergara,los mejores bares de pintxos de Donosti,aunque hay muchísimos y buenos bares de pintxos,barra bien puesta y original,no tanto como el Zeruko,se puede comer un menu de pintxos,bastante razonable,para ser de pintxos,sobre 40€,lo único que el sitio es peque,no recomendable para ir con críos a sentarse,si a comer un pintxo.
Me encantó el lugar, creo que sitios así ayudan a renovar el concepto de tapeo y txikiteo, a veces un tanto anquilosado entre tanta ortodoxia. Los camareros muy amables, te explican cómo interpretar las pizarras donde diferencian pintxos de cuchara, raciones y otras tapas. Nos decantamos por tres: Salmorejo con migas de ibérico (se tenía que degustar como si fuera un bombón relleno), rosbif con mostaza a la antigua y acompañado de una galleta de pimientos, y su célebre McKobe. Son tres minibocados pero merece la pena pasarse por allí y que cada uno opine. El ambiente es genial ya que es uno de los lugares que están de moda en la parte vieja de Donosti. Finalmente apuntar que me quedé con las ganas de degustar sus olivas rellenas de vermú, siempre habrá una próxima vez.
Tiene encanto este restaurante.Ofrece una cocina divertida, creativa y a precios asequibles. Puesta en escena, fuegos artificiales, para pasarlo bien. Menú degustación a 40 euros con 11 propuestas en pequeña cantidad, que estimulan y te permiten pasar un buen rato. Algunas creaciones rozan el sobresaliente como la aceituna del aperitif, los ajos blancos y la sopa de camarón, esta última realmente sorprendente, en su sabor, texturas y construcción. El local sencillo, sin demasiadas comodidades. Un servicio amable sin pretensiones y una carta de vinos muy cortita , pero con alguna referencia interesante
Estuvimos por que nos lo habían recomendado, primero por la tarde sobre las 16,00 y casi no tenían tapas, ya que la cocina cerraba y otro día por la noche y es verdad que tenían mas tapas, pero debimos de elegir mal el día pues el pintxo de bacalao lo dejamos por el sospechoso olor y sabor, trato distante.
No volveremos.
Probamos este restaurante por recomendación de un amigo vasco. Nos decidimos por el menu de 11 platos( con los postres). El menú consitió en:
Salmorejo con brotes y pétalos
Yogurt foie &helado de naranja Muy bueno
Bolitas de Txangurro aguacate y regaliz. Deliciosa combinación
Espuma de txacolí, manzana y algas(carracletas). Probablemente el que más me sorprendió, un resultado muy sugerente; "Donosti en un vaso", decía el cocinero.
Arroz con almejas y menta. Muy fresco.
Ensalada de espinacas rojas y verdes con vinagreta de sesamo y feta.
Bacalao con pure de coliflor, migas de curry y brotes de soja. A patir de aqui el resto de platos eran de notable para arriba.
Ventresca de atún con mayonesa de guindilla
Panceta con espuma de ajo y membrillo
Bombon de xocolate, espuma de vino tinto y helado de mandarina
Queso, gelatina de azafrán y petalos de rosa.
En una visita por San Sebastián, A Fuego Negro es una parada obligada para probar sus originales pinchos que tienen listados de manera muy directa en la pizarra posterior a la barra.
A destacar el tigretón de mejillón, servido de manera muy original. La ensalada sucia con verduras y 'parrilla' estaba también estupenda. La papada de cerdo con vainilla-limón y el bakailu maravillosos, pero la apoteosis fue probar el pincho de chicharro con cereza, oveja y menta (premio al mejor pincho del País Vasco en 2007) en el que la combinación de sabores estaba enormemente lograda.
Ensalada sucia de verduras y 'parrilla'
Detalle de la barra 2
Detalle de la barra 1
Local con dos zonas, una de pintxos y otra restaurante (probamos ambas). Pintxos algo creativos y con buena ejecución, a buen precio.
El restaurante únicamente para menú degustación (2 menús, uno de 8 platos y otro de 11). Recuerdo especialmente la kokotxa con helado de regaliz y la menta, aunque todos los platos estaban bien elaborados. Carta de vinos curiosa, eligiendo un An2 de Mallorca. Cuidado hasta el café.
Quizás a mejorar la intimidad de las mesas, más preparadas para tapear que para menú degustación, y curiosa la cercanía del servicio así como el personal "tono" del local, sin que en ningún caso moleste.
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