Dos meses y medio habían transcurrido desde mi primera visita al Monvínic... y si lo hubiese sabido no habría puesto los pies...
El sábado 7 de marzo por la noche, segundo dia de nuestra estancia en Barcelona, habíamos reservado mesa en el espacio gastronómico del monvínic, con grandes expectativas dada la excelente impresión que nos llevamos en nuestra primera visita al wine bar el pasado treinta de diciembre.
No voy a hacer una nueva descripción del local, pues ha sido ya descrito infinidad de veces... Solamente destacar que el servicio de sala fue un desastre asi como el servicio de vinos que estuvo a la par.
Se unieron a nosotros, Manu Barcelona con Gloria y una pareja de amigos suyos. Nos dimos cita a las 21 horas. Tras un buen momento de espera, sin ver aparecer a nadie alrededor de la mesa, menos mal que la compañía era de calidad y la conversación agradable... nos traen la carta y nos anuncian de entrada que no hay ningún plato de caza, que tampoco hay papada de cerdo crujiente Santi Santamaria (uno de los platos faro de restaurante) ni... ni... ni...
Tras escoger lo que íbamos a cenar y para ir haciendo tiempo, Manu y sus amigos tomaron unas copas de cava Oriol Rossell, Gran Reserva de la Propietat 2009, nosotros no lo hicimos porque acabábamos de tomar unas cervezas, justo antes de entrar al restaurante y no lo lamentamos, pues se les sirvieron "caliente", si caliente.
Pedimos para empezar diferentes tapas, que nos sirvieron una hora y cuarto después de haber tomado nota.
MC y yo tomamos :
Samosas crujientes de verduritas y hierbas de temporada No me gustaron nada. Sabor intenso a remolacha, muy dulces.
Butifarra de mollejas de ternera y pistachos Pasable sin mas.
El resto de comensales tomaron :
Eclair de Pringá casera con naranja
Rillettes de pescado del día mimosa en brioche Philippe Serre
Pidieron algo mas, pero no recuerdo que... ciertamente en ese momento empezaba ya a estar muy disgustado... Por sus comentarios nadie quedó satisfecho con los entrantes .
Como plato de consistencia, pedimos :
MC y yo :
Pescado salvaje del dia Aun espero que nos digan el nombre del pescado. Dos mini trozos secos e incomestibles presentados en un plato de pyrex, como en la cantina, junto a los solicitados por otro comensal y al "módico precio de 32 € " acompañado de una cucharadita de puré de patata que estaba frio... Para poder "tragarlo" MC tuvo que ahogarlo con aceite de oliva.
Una de los peores preparaciones que MC haya comido desde hace mucho tiempo en un restaurante de estas características.
Cocotte de pescado con pulpo Ni siquiera lo comentaré, no vale ni la pena. Sequisimo e incomestible
El resto de comensales tomaron :
Pescado salvaje del dia y Pescado relleno Por lo que dijeron, ambos platos estaban muy secos...
Estos platos se nos sirvieron aproximadamente una hora después de haber finalizado los entrantes, mejor que decir que se nos sirvieron caldria precisar que nos los "echaron sobre la mesa".
Los platos de pescado venían acompañados con 3 mini recipientes con guisantes, que desde luego no eran de lágrima del Maresme y con 3 mini recipientes con verduras crudas acompañadas con una salsa insípida...
En cuanto a los vinos, estuvieron a la altura del bar de la esquina... de una película de Fellini. Primero, decir que las tablets de vinos no funcionaban (después supimos que estaban asi desde hacia 15 dias...) y que los vinos estaban anotados en hojas sueltas de papel, sin muchos detalles sobre los cepajes, añadas, etc... lo que dificultaba la elección... Manu BCN pidió una botella de Martin Faixò-Perafita Picapoll 2013 DO Catalunya que nos sirvieron totalmente fuera de temperatura, y nos comentaron que si queríamos otra botella de la misma referencia no era posible porque era la ultima que tenían...
Como segunda botella escogí una botella de Orto Vins DO Montsant, Blanc Flor 2012 DO Catalunya que no me dieron a catar y que nos la sirvieron, también fuera de temperatura, en la misma copa en la que habíamos tomado el vino precedente y que algunos comensales no habían aun finalizado ...
Pasamos largos momentos con las copas vacías, sin que nadie viniese a servirnos.... y ni siquiera a preguntarnos como iba la cena... La sumiller y directora de sala, Isabelle Brunet, no vino a saludarnos a la mesa ni una sola vez.
Vista la situación y ademas sabiendo que el pastelero Pol Contreras había dejado el restaurante, no osamos pedir postre...
Tomamos cafés e infusiones que nos trajeron con unos "petits fours" cannelés y guimauves, los cannelés, postre que conocemos bien, eran del mismo nivel culinario que el resto de la cena, es decir malisimos.
Francamente me pregunto si el chef Guillem Oliva, o su segundo o incluso su tercero estaban al frente de los fogones...
La cosa fue tan desastrosa que con Manu bromeábamos diciendo que seguramente se trataba de una "cámara oculta".
A la hora de pagar se les había estropeado el sistema y no pudieron presentarnos la factura en la mesa.
A petición de Manu BCN, Isabelle Brunet, nos enseñó la bodega, que debo decir que no me pareció muy presentable... habían cartones por doquier y muchos botelleros vacíos.
A la hora de las quejas, alegaron que tenían 4 personas con la gripe y que los participantes del MWC habían vaciado la despensa y la bodega.
Uno de los mejores wine bar del mundo no puede hacer estas alegaciones !!!
Para hacerse perdonar nos ofrecieron una de las 2 botellas de vino que habíamos tomado y los cafés. Se olvidaron además de contar dos platos. Aun asi la cena ascendió a 43 €/persona. RCP malisima.
No se lo que pasa en Monvínic, pero desde luego algo se está cociendo y no es desde luego en la cocina. Menos mal que la compañía era buena, es lo único que salvó una velada que tanto a nivel gastronómico como enológico, como en el servicio fue un verdadero desastre.
Hasta que alguien no me demuestre lo contrario no volveré jamas a pisar Monvinic y debo decir que escribir lo que escribo me hace mucho daño porque lo tenia en muy alta consideración.
Hacia ya mucho tiempo que queríamos ir a Monvinic, y por una cosa u otra, no habíamos encontrado el momento oportuno. El martes 30 de diciembre a las 13h 30 fue ese momento que esperábamos para tener nuestro primer contacto con el famoso y reconocido wine bar barcelonés.
La dirección gastronómica corre actualmente a cargo del Chef Guillem Oliva, ex Can Fabes ex Bar Cañete, ex Biblioteca Gourmande y, que remplaza a Sergi de Meià, acompañado en los fogones por Hector Barbero, jefe de cocina, y por el chef pastelero Pol Contreras, ex Espai Sucre y Fauchon. La directora de los sumillers y Jefa de sala es Isabelle Brunet.
No voy a hacer una nueva descripción de ese magnifico local, porque ya ha sido descrito y muy bien por otros comentaristas de Verema. Solo voy a ceñirme a la experiencia vivida.
No habíamos reservado, por lo que no pudimos ir al espacio gastronómico y nos quedamos en el espacio habilitado para comer en el bar, donde tomamos el menú del mediodía,formado por 8 platillos de entrantes, a escoger 2, y por 3 segundos platos, a escoger 1, mas un postre casero. El menú también incluye el pan, una botella pequeña de agua y una copa de vino.
El lugar es muy acogedor y desenfadado. Tanto el servicio de sala como el del vino son excelentes. Todo el personal es muy amable y muy profesional. Buenos cubiertos, bonita vajilla y buenas copas y vasos Riedel.
De primeros tomamos :
Un Eclair de Pringá casera y naranjaPresentación y elaboración impecables. MC lo encontró delicioso.
Dos deQueso Almendroc con confituraTanto MC como Anaïs lo degustaron con placer.
UnaRoyale de bacalao con brunoise vegetal Mamma mia, que bueno...
UnaTerrina de caza Anaïs lo apreció en su justo valor. Muy buena
Una deSardinas y boquerones con cebolla y tomate Sencillo, pero riquísimo.
De segundos,
Cocotte de tripas de rape con garbanzos Chapeau, Chapeau. Muy bueno. MC y yo disfrutamos con este plato tan bien presentado.
Lengua con encurtidos Anaïs también disfrutó.
Para beber nos propusieron una copa de vino blanco crianzaMas d'en Gil DOQ Priorat, Coma Alta 2007, cepages Garnatxa blanca y Macabeu, fresco, intenso, agradable, persistente. Me gustó.
De postre tomamos unaMousse de chocolate Muy que pero que muy buena.
Acompañamos el postre con una garnatxa que nos aconsejó el sumiller, no anoté el nombre y no puedo dar precisiones. Lo siento. Solo puedo decir que estaba buena.
Finalizamos con 3 buenos cafés.
La cuenta ascendió a 23,50 €/persona (menú 19,50 €). Muy buena RCP. Excelente restaurante. Muy recomendable. Cuando volvamos en marzo a Barcelona, volveremos pero esta vez con reserva al espacio gastronómico.
Cocotte de tripas de rape con garbanzos
Lengua con encurtidos
Eclair de Pringá casera y naranja
Como veo que nadie ha puesto una ficha,...pues después de varias ocasiones pisando fuerte MON vinic, voy a lanzarme... y voy a ir directo al meollo de la cuestión, comida y vino, pues el lugar es presioso, espectacular y para ello os dejo la web adjunta, donde os informaréis de todos los eventos que se realizan allí.
info@monvinic.com
https://www.facebook.com/monvinic/timeline
CRONICA
Espero en la mesa, algo más abierta y luminosa que las últimas veces, y ello gracias a la reforma de la sala panelada y de su nueva terraza verde y fresca.
Esperando a una mujer, me tomo un cava,...dos...que bueno!...umm y encima me lo tomo en Cataluña.
Cuando llega ella....todo se ilumina,...su color preferido la delata,...bella y espléndida, me perdona haber caido en el error otra vez. La bondad humana...
APERITIVOS
Samosas crujientes de aves en escabeche...umm
MOrcilla de calamar y arroz...umm...que pasada
Bolet de Castanyer....traduzca Ud.....Especiado (clásica seta de castaña crujiente en parmentier)
PLATO "a parteager"
Pato a la naranja con garbanzos, y su toque agridulce en patatas......para 4 personas mínimo (ojo en los principales, son enormes...bueno no para el Doctor Azcona).
POSTRE
Souffle de Chocolate.....espectacular souffle, que me recordó a uno de pistacho con helado de vainilla y macadamia en Londrés (G.Ramsay).
Vinos muchos,..pero muchos.....9 de ellos en medias y copas enteras. La foto de los vinos....en mi blog, para que alguno entre en el siguiente enlace:
https://www.verema.com/blog/doc-ad-hoc/1242560-monvinic
Espero que vayais alguna vez, pues merece la pena sobremanera. Para los sumilleres, nos encanta el maridaje, y así hice de maestro de ceremonias con un plato de castaña y 3 tipos diferentes de Pinot Noir,....ahora supera eso!!.
Es como una peregrinacion.Cada año intento ir a Monvinic en 2-3 ocasiones y en cada una disfruto mas que la anterior.En esta ocasion coincidiendo con Alimentaria y la Musica del Vi(Vilaviniteca).
Ha cambiado de Chef,Hector Barbero(colaborador del desaparecido Santi Santamaria)que sustituye a Sergi de Meia..
La cocina,desde mi punto de vista,ha mejorado de forma evidente,sobre todo en la elaboracion.La materia prima mantiene la excelencia de antes.En el apartado de vinos,unicamente ratificar,que Monvinic probablemente este entre los 3 mejores Wine Bar del Mundo,sin nuguna duda.Disponer de 6 sommeliers a tu servicio,entre ellos a Cesar Canovas es un lujazo.
En esta ocasion(cenaba con 2 neofitos en el tema)preferi no profundizar en los vinos.Probamos un Sprigfield Chardonnay Methode Ancienne 2009,Un brutal Riesling Shafer-Frolich Felseneck GG 2009 y un sorpredente,por su calidad Inperial Gran Reserva 2007.
Una cena completa.
A raíz de un congreso celebrado en Barcelona (o quizá -sólo quizá- tomando éste como excusa para ir a Monvinic) procedo a reservar, con un mes de tiempo aproximadamente (fechas navideñas), una mesa para dos en este muy conocido -y no menos comentado- restaurante. Y la primera sorpresa -grata, por la profesionalidad que ello demuestra- fue la de una llamada por parte del personal del restaurante, una semana antes, para indicarnos que, ante la celebración de una degustación por parte de 40 personas, nos ofrecían uno de los salones privados de los que disponen; por supuesto, sin coste adicional alguno. Pues fenomenal!!! Allá que fuimos.
Y una vez llegados nos indican que la degustación se ha suspendido pero que, obviamente, nos ofrecen la posibilidad de optar por cualquiera de las dos posibilidades que existen: la de cenar en la sala “común” o la de hacerlo en el privado. Nos enseñan ambas y decidimos optar por la segunda, pues uno ya se había hecho la ilusión y, la verdad, lo cierto es que este último tenía mucho encanto.
Apuntado lo anterior, comencemos con el comentario propiamente dicho.
Ubicación y entorno: Innecesario hablar de su ubicación y de su entorno exterior (al lado del maravilloso Paseo de Gracia). En cuanto al entorno interior, bonita entrada, con la recepción/caja situada a la derecha. Pura modernidad desde el principio, iluminación adecuada, magnífica combinación de colores. Música de fondo (un punto elevada) de jazz, si bien más atenuada en la sala privada.
Mesas situadas a lo largo de un pasillo en donde se pueden degustar la infinidad de vinos que aquí tienen, y, al fondo, una amplia sala que, más que la propia de un restaurante, se asemeja (o así me lo pareció a mí) a una auténtica Aula de vinos. Algo tremendamente funcional. Mesas largas en las que se van disponiendo los servicios de los comensales. Limpieza absoluta. No obstante, y reconociendo que la sala es perfecta para un sitio donde el vino constituye el centro de gravedad y donde quienes van.. pues van a lo que van, a mi gusto adolece de un punto mínimo de impersonalidad. Aun así, el conjunto es de “chapeau” y, más todavía, cuando te pasan a una de las salas privadas
La que nosotros ocupamos se encontraba situada en paralelo al pasillo antes mencionado, se accede a través de unas puertas de cristal correderas tintadas que se abren de forma automática. El interior es relativamente amplio, con una mesa ovalada negra muy bonita y con motivos de decoración muy agradables (armario de madera vieja y gruesa con libros sobre la materia vinícola). Capacidad perfecta para 6 pax. Sillas amplias y cómodas. Iluminación justa, pero que dota al espacio de un ambiente propio para la concentración en lo que vas a comer y, sobre todo, a beber. La sala te aísla del resto del local, a excepción de la música.
Cubertería muy funcional, de corte moderno, y excelentes copas de vino. Buenas servilletas, sin que la mesa estuviera cubierta, pues no hubo mantel. Muy buena vajilla, blanca, con diversos diseños. Muy bien en general.
Servicio y servicio del vino: Permitidme que ahorre palabras. De 10. Perfecto, en las copas y los cambios de las mismas, en la temperatura de los vinos, en la explicación de los mismos, en el trato de los sumilleres, en los maridajes, en las posibilidades de elección, tanto en los vinos (esa Tablet!!), como en las diferentes medidas de servicio del mismo. 40 posibilidades de vinos por copas. Y el precio: más que aceptable para el sitio en el cual estás.
Comida:
Carta no excesivamente extensa, pero bien delimitada. 7 entrantes (entre 14 y 28 euros), 5 pescados (entre 20 y 43 euros), y 6 carnes (entre 20 y 41). Dado que se trataba de una cena, optamos por pedir uno de cada, a compartir entre mi mujer y yo, siendo las ½ raciones de un tamaño correcto. Los comento con el maridaje correspondiente.
Hubo un pequeño aperitivo consistente, de un lado, en una crema de remolacha con butifarra y, de otro, en un mejillón con brócoli y salsa tártara, resultando ambos aceptables (aunque mejor el primero). El mismo fue acompañado con 2 medias copas de un blanco esloveno -qué ricos son estos blancos!!- Jankovic (Rebula/Ribolla gialla) que abrió, con alegría y frescura -y un punto de complejidad-, el festival que vendría después (4 euros la ½ copa).
Continuamos con un ensaladas de boletus y butifarra negra muy fina. Bien conjuntados los ingredientes, y presentados bajo una capa de rúcula que dotaba al plato de un bonito colorido. Maridado con un tinto COS/Silicia Frappato 2012, juvenil, poderoso, pura fresa en boca y con un ligero especiado muy agradable (4 euros la ½ copa).
Pasamos al Suquet de pescado, no sin antes probar un excelente parmentier -cortesía del Maître-, el cual me devolvió a mi más tierna niñez y a los magníficos purés de patata que me hacía mi madre cuando no quería comer otra cosa. Excelente. En cuanto al suquet -cuyo ingrediente principal era un pescado llamado Dentón-, bien presentado, sobre una base de patata “al dente”, terminando la cocción en la propia salsa, con un punto de especiado muy agradable. Maridado con un Stella Bella australiano, chardonnay, 2009, ahumado y muy mineral aunque, para mi gusto, un tanto dulce (6,5 euros la ½ copa).
Finalizamos con una pequeña calabaza (para cada uno) rellena de fricassé de pato salvaje (y en el que apareció un pequeño perdigón). Bien concebida, sobre un caldo de carne, pero .... a mi entender algo falto de cocción, lo que le otorgaba una cierta “dureza” al continente que dificultaba la labor del comensal. Acompañado -de nuevo Australia- por un Wallace 2009 (Barrosa Valley), Shiraz-Garnacha, frutal y elegante (6,5 euros la ½ copa).
No había ganas de postre, ni siquiera de café... pero vinieron los petits fours -sencillos, 4 almendras garrapiñadas y 4 de té verde- pero, obviamente, el sitio se prestaba a seguir disfrutando, siquiera, un poquito más. Y como siempre he entendido que “para saber adónde se va, uno tiene que saber de dónde viene”, el broche final no podía ser otro que un retorno a los orígenes: a uno de esos vinos patrios que, sabido es, goza fama mundial (aunque muchos, para nuestra suerte, no lo sepan): los PX. Bastó, en este sentido, con acudir al Reserva de 1985 de Toro Albalá, para corroborar, una vez más, que para disfrutar de una de mis grandes pasiones no necesito ir muy lejos.
Todo por 113 euros. Lo que incluye -ya lo he dicho- un trato extraordinario, algunas lecciones de vino por parte de los sumilleres, una conversación muy agradable con Sergi de Meià, quien tuvo la enorme amabilidad de explicarnos todos los platos y de recomendarnos algunos restaurantes de su preferencia en Barcelona. Un detallazo. Al igual que la del menú impreso. Impecables a nivel relaciones públicas: un auténtico ejemplo de lo que debería ser, siempre, la restauración
Abrevio también el final: IMPRESCINDIBLE... Y, por supuesto, feliz año nuevo para todos!!.
Por fin llegó nuestra esperada visita a este emblemático wine bar/restaurant de Barcelona. Siguiendo las indicaciones de un buen amigo reservamos en el Espacio Gastronómico. El local es sencillamente espectacular: moderno, elegante, amplio y acogedor. Se respira un ambiente de cálida elegancia. El espai está situado al fondo del local, en un altillo. Mesas corridas blancas, proyección de la carta del día en la pared, y en la otra pared una espectacular bodega acristalada. Detrás unos elegantes reservados.
Tras una grata bienvenida se presentó el que sería nuestro sumiller durante la velada, nos preguntó por nuestras preferencias y nos dio una serie de recomendaciones sobre la carta. Tras una crema de raíces y unas degustaciones de aperitivo acompañados de un cava Balma Brut Nature de Mas Beltran (elegante, fresco, burbuja fina muy integrada con notas a bollería y flores blancas) pasamos a un all i pebre de anguila y pera (muy bueno) acompañados de un Reinhold Haart 2010, un riesling de Mosela. Las notas de hidrocarburos del mismo conjugaron a la perfección con los ahumados de la anguila. Maridaje milimétrico, preciso. Plato y copa de la mano, potenciándose. La frescura de la riesling, una nota herbácea, sus terpénos de juventud que limpiaban la boca tras cada sabroso bocado. Muy buena la parmentier que lo acompañaba.
Seguimos con un arroz con espardenyes. Imponentes. Ejemplares de considerable tamaño. Arroz en su punto y su fruto de mar en su justa cocción. Para acompañar un Domaine des Yannick Amirauld 2006. Un vino de AOC Bourgueil (Loire). Las notas de pimienta blanca terminaron de condimentar el plato. Por un momento su cabernet franc nos recordó al Montsant. La pimienta blanca, presente. Y una calabaza rellena de pato. Precioso plato, daba lástima empezarlo, reitero, precioso. Para seguirle, una copa de Willunga 100 wines 2010. Un cabernet- shiraz de McLaren Vale (Australia). Fruta, mucha fruta. De nuevo, maridaje milimétrico, preciso, el dulzor de la calabaza con la fruta roja y madura de este tinto amable. Notas de cereza, ciruela roja, justa persistencia.
Pasamos a los postres: flan de haba tonka con una copa de Domaine des Baumard 2006. Chenin Blanc de AOC Quarts-de-Chaume, de nuevo el Loire. Mieles, flores blancas, sutil, etéreo, como el flan. Y llegamos a la cima, al punto de máxima precisión: soufflé de avellana con José María da Fonseca 2003. Moscatel Roxo Colecçao Privada DSF. DOC Setubal (Portugal). Un postre caliente, con un vino cálido, licoroso, eterno. Por un momento parecía un brandy de larga solera con ese punto atlántico que algunos tienen, los más grandes…pero en vino. En esa copa habían avellanas, turrón de guirlache, caramelos de piñones y de nuevo elegante licor. Todo ello sin saturar, dado su potente acidez. Increíble. Tuvimos que repetir. De nuevo, maridaje milimétrico, preciso, exacto. Un vino que potenció el postre, un postre que potenció el vino….pero que como no todo puede ser perfecto, al intentar comprar una botella nos indicaron que era la última, lo buscaremos. Ahora bien, no sé si encontraremos un postre que le haga tan buena justicia, bueno sí: una buena compañía.
Salió Sergi de Meià a saludarlos e interesarse por nuestras impresiones. Educado y receptivo. Le felicitamos. Visita a la impresionante bodega, nota impresa con las referencias probadas. Destacar la amabilidad y profesionalidad de los tres sumillers que nos atendieron y especialmente la de César.
Queremos más. Volveremos.
Por lo menos para mi es imprescidible,en mis visistas a Barcelona.
Esta vez menu de 20 €,que incluye una copa de vino(de la oferta por copas).Probamos un Gentilini Topikos Inos Ionios Pelagos 2011(vino blanco griego)muy bueno,Grosset Clare Valley Cabernet Sauvignon 2005,no me emociono.Tambien un Jean Michel Guerin Champin le Seigneur Cote Rotie 2007,fantastico.De postre un Spatlese de Donnhoff de 2008,cerrado y poco expresivo,y un Pajzos Tokaj-Hegyaja 5 puttonyos Aszu 2000.muy bueno.
LO dicho,una gozada.
Montvinic es uno de mis lugares preferidos, para ir a tomar vinos al atardecer. Su oferta de vinos a copas, es impresionante y siempre tienen curiosidades y novedades que valen la pena.
Pero Montvinic, no es sólo eso, sino que está complementado por un amplio y espectacular restaurante, donde brilla el saber hacer de Sergi de Meià. La carta es corta y proyectada sobre las paredes a través de típicos proyectores que se utilizan para las presentaciones.
A mí que los que me conocéis sabéis que siempre he ido "al día" en temas tecnológicos, ya imaginaréis que me encanta, al igual que me encanta poder elegir el vino a copas a través de tablets (aunque aquí la ergonomía del software, no es del todo óptima). Y me encanta por el hecho de que es una oferta viva, en la que si a las 20h deciden que ya no abren más vino de un determinado tipo, este vino deja de aparecer en la oferta.
El restaurante está configurado para mesas "comunitarias" largas, pero que como siempre dejan un buen espacio entre comensales, permite mucha más intimidad que lugares en que las mesas son individuales, pero tienes los vecinos a 80cm.
Optamos por compartir unos buñuelos de bacalao y una ensalada de setas y como según optamos por unos mollejas de cordero y por cabrito Tòrrec hecho a baja temperatura .... En todo caso los 4 platos excelentes.
El mollejas que aquí se consideran un plato poco apreciado, en Francia y en concreto los de ternera (los famosos riz de veau) se venden a precio de oro .... y aunque imagino que allí seleccionan más el ganado, me cuesta mucho entender este hecho. En París los encuentras alrededor de los 45 € / kg en el mercado y aquí los venden en las paradas de despojos.
Y mientras disfrutábamos de la cena Marta, me soltó una de sus reflexiones y me dijo más o menos así: "¿Te has fijado que aquí, donde hemos sido bien servidos, hemos comido muy bien, hemos probado unos vinos de gran calidad y servidos a la perfección, pagaremos lo mismo que pagamos en el restaurante X que fuimos hace pocos dias?"
Y una vez más me sentí gilipollas (quizás lo sea). Y tenía toda la razón. El servicio de Montvinic, es tan bueno y profesional, que incluso siento llamarlo "servicio". Nada que ver con el del restaurante X y el estilo "camarera delgadita". Todo está por encima: entorno, comodidad, servicio, variedad del vino e incluso el público. Y estoy comparando dos lugares de nivel, geográficamente cercanos y mimados por la prensa. Es como para pensar ..
Los vinos los pedimos a copas y dando libertad a los que servían:
Por un día vinos no catalanes ... :). Y con una agradable sorpresa con el de Grecia.
En la imagen adjunta (o en mi blog), podeis ver los vinos que tomamos, con añada, origen, etc... (copia del ticket).
El precio de la cena sin contar vinos, fue de unos 85 € los dos, que más o menos fue el precio del restaurante X, aunque allí no tomamos postre y si dos copitas de vino .... # Nohaycolor .. Lo que pasa es que con los vinos, ya subió un poco más..:)
Para los intrigados en cual es el restaurante X, os doy como pistas que es reciente, su nombre tiene 4 letras y la decoración es a cargo del interiorista que firma muchas de las novedades guais de BCN.. :). I lo he publicado bastante recientemente aquí... :)
Ricard Sampere
www.restaurantscat.cat
Hacía tiempo que tenía ganas de pasarme por Monvínic, y el martes aprovechando las fiestas locales del pueblo donde trabajo surgió una buena oportunidad. Enredé a un colega y para allá que nos fuimos.
Poco más a comentar del local de lo que ya han comentado sobradamente los compañeros en anteriores comentarios. Estuvimos en la zona del bar de vinos y para comer compartimos unas raciones de:
- Plato de quesos: degustación de 10 quesos, muy buenos todos ellos.
- Paté de ciervo: contundente, muy sabroso.
- Croquetas de jamón ibérico y huevo duro: no me pude resistir a la tentación. Las croquetas son mi perdición. Muy buenas.
- Mollejas de ternera rustidas con setas (1/2 ración): deliciosas! Tendríamos que haber pedido la ración entera porque media era un poco escasa pero bueno, tampoco teníamos mucha hambre. Más bien íbamos sedientos ;-)
- Flan de haba tonka con nata: muy bueno, aunque la ración era diminuta.
Para beber yo empecé con un espumoso de riesling de Weingut Barth que me encantó. Muy buen sekt. Mi compañero se pidió una copa del Morgon de Marcel Lapierre 2011. Para los quesos empezamos con un sylvaner de Laurent Barth 2009 y yo continué con la bota de fino amontillado nº 24. Mi acompañante tomó un chardonnay Teuta Castello della Sala 2008. Para las mollejas tomamos un syrah de Alain Vogue 2007 y para el postre un muscat de Samos 2004.
Servicio muy amable, atento y profesional. Así da gusto, la verdad.
Respecto a la RCP, como ya se ha comentado antes, la de la comida y la de los vinos son realmente muy diferentes. Si fuera por los vinos sería excelente pero la verdad es que la comida la encontré un poco cara para las cantidades servidas.
En definitiva, buena experiencia aunque de todas formas me gustaría volver otro día con una buena panda de locos del vino y liar una gorda. Será cuestión de encontrar una buena ocasión ;)
Hace tiempo que le teníamos ganas y por fin pudimos visitar Monvinic. Dicen que es uno de los mejores Bares de vinos del mundo y yo además tenía curiosidad de saber qué tal su espacio culinario. Destaca desde el inicio por su contemporánea decoración. Una gran sala diáfana nos recibe. No hay carta en papel: los platos proyectados en la pared, la oferta de vinos se puede consultar en tablets.
Me conquista la opción de los vinos a copas. Debe haber como 50 referencias. Y además existe la opcion de medias copas lo que te permite probar unos cuantos sin perder el equilibrio. Al final fueron 4 que creo que acompañaron genial cada plato.
Dos mini aperitivos: uno de huevas de lubina y otro de crema suave de verduras con flores que acompañamos con un Weingut PRAGER de 2011. Vino austriaco cuya variedad es la Grüner Veltliner y que encontramos que maridó muy bien. Entraba solo.
Luego vino el aperitivo que nosotros pedimos. Unas croquetas de espinacas y ceps muy buenas. Las acompañamos de un vino neozelandés. Un PALLISER 2010 (Martinborough) Sauvignon Blanc . Exquisita la combinación.
Acopañando el arrós de mar que era de pulpitos nos sugirió un Domaine Mosse 2007 de Chenin Blanc que para mi gusto fue el mejor de la comida. Encuentro que le quedaba perfecto al arroz. Un arroz al punto tanto en textura como en sabor.
Y por último, acompañando a unas galtas de vedella con parmentier y toque de especias de vainilla (lo destacaría como el mejor plato) un vino tinto de Uruguay. Un Bouza Tannat Las Violetas 2007 que para mi compañero fue el mejor y que encontramos que maridó genial con la carne.
En los postres (carta en papel) pedimos un Aloe Vera (chocolate blanco, lima) y un flan( nuez caramelizada, quenelle aromatizada con hava tonka) El primero mucho mejor que el segundo.
El servicio y el trato recibido fueron excelentes, bordando así la experiencia. Y un detalle que me encantó. Al final de la comida proyectaban en pared fotografias de los proveedores de las materias primas e indicaban el lugar de procedencia. Sin duda, saben lo que se hacen.
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