El Mirador de Escalona es uno de los restaurantes más conocido en la comarca de la Canal de Navarrés. A sus pies se sitúa el embalse y la presa de Escalona, nombre del río que lo nutre de agua, lo cual confiere al sitio unas vistas panorámicas muy bonitas. Tuvimos la suerte de que nos colocasen frente a las ventanas que dan directamente a la laguna y lo disfrutamos mucho.
Los salones pueden acoger un número considerable de comensales y es justamente lo que sucedió el día que lo visitamos: parking repleto de coches (aunque hay espacio suficiente), mesas de grupos de todas las edades, celebraciones varias, ambiente festivo y un tanto ruidoso… Lo más parecido a una comida prepandemia que haya podido encontrarme en los últimos diecinueve meses. Nos alegramos de ello.
Carta de corte muy tradicional que apenas ojeé pues fuimos directamente al menú que nos recomendaron consultar en las redes sociales el día que hicimos la reserva por teléfono. Tan es así que, si se desean arroces o gazpachos manchegos, hay que pedirlos con antelación.
- Pan a la brasa con allioli y tomate: Riquísima y generosa hogaza de pan con un acertado allioli casero. Estaba tan bueno que el tomate no lo probé.
- Ensalada de la casa: lechuga, tomate, maíz, zanahoria… Sin pena ni gloria.
- Calamares a la andaluza: raciones siempre más grandes de lo corriente. Correctos sin entusiasmar.
- Patatas bravas: Nada que ver con la imagen que tenemos de este emblemático plato. Se trata de una fuente enorme de patatas fritas, caseras, eso sí, con un majado de ajo y perejil que apenas baña unas cuantas de ellas. Estaban buenas, pero me parecen excesivamente sencillas.
- Como plato principal la mayoría de los adultos tomamos gazpachos manchegos que no acabaron de convencernos. Estaban bien cocinados, sin muchas porciones de carne lo cual tal vez fuese la causa que los encontramos un tanto faltos de personalidad. O eso, o por no haber querido abusar de las especias y/o el picante que las tortas exigen por su sabor tan leve. Los demás tomaron emperador que, según comentaban, estaba cocinado en exceso (seco). Se comento que la carne a la brasa de los peques del grupo (que no contabilizaré en el precio final) estaba muy rica.
- Postres variados: tarta de tres chocolates, tarta de queso, una especie de calatrava y flan de café. Colocados al centro de la mesa para compartir. Correctos todos sobresaliendo para mi gusto la tarta de queso.
Tomamos cervezas, agua, vino (pedimos un Juan Gil y aplicaron un pequeño recargo al menú que se ofrece por 22 € y que incluye el vino de la casa), algún refresco, cafés y chupitos gentileza del personal. La carta reúne referencias de mucho rodaje sin nada especial que comentar.
¿Conclusión? Sitio correcto por si se está de viaje o excursión por la zona, pero que no merece desplazamientos largos ex profeso.
EL restaurante mirador de escalona, en un restaurante muy conocido en la zona que lleva funcionando muchos años. Yo soy cliente habitual y la última vez que estuve me sorprendió gratamente por los cambios que han realizado. El restaurante tiene unas vistas increíbles, y es un lugar idóneo para ir con la familia, ya que dejas taus hijos jugando fuera con total tranquilidad. Por aquí se comentaba que el tema del vino no lo tenían muy controlado, y era cierto, pero ahora han elaborado una carta con más de 30 referencias de calidad A MUY BUEN PRECIO, para tratarse de un restaurante (Aalto, Pago de carrovejas, Pago capellanes, Remelluri, Maduresa......). Por ejemplo yo pedí un Maduresa (20€), que es un precio difícil de encontrar por ahí. EL servicio es descorche y servir 1ª vez.
Otro de los cambios es el aspecto del comedor y sus mesas, con un aire más moderno y acogedor.
En cuanto a la comida lo tradicional allí son las carnes y embutidos a la brasa, aunque han incluido en su nueva carta un revuelto de setas y un foié a la brasa que estaba riquísimo.
Destacar también los postres caseros que elaboran, si eres amante del dulce no te los pierdas.
Por lo tanto, restaurante muy recomendable en la zona para visitar que con los pequeños cambios realizados ha ganado en servicio y calidad.
Yo no sé si estaremos hablando del mismo restaurante, pero no me cuadra mucho... el otro día fui por una comida de empresa y me encantó. Un poco difícil llegar, está escondido pero vale la pena cuando llegas, y la ruta es muy buena para ir en bici. Unas vistas espectaculares del pantano y presa del río Escalona, me quedé con las ganas de preguntar si se puede pescar Black Bass pero seguro que sí.
Total, que nos sentamos y era menú, dios santo que bueno todo. Sus roscas de pan de pueblo recién hechas, con ajoaceite que se nota que es casero y tomate aliñado. Unas croquetas de bacalao muy ricas y unas patatas con salsa verde que allí llaman bravas (lo que nos engañó un poco, pero buenísimas igualmente), ensaladita ligera para bajar y un ibérico muy bueno. El queso un poco flojo, pero se compensó con el foie, que nos presentaron con una mermelada casera que le tuve que pedir a los dueños (una pareja encantadora) un tarro. Receta secreta, eso sí.
Plato fuerte, carne a la brasa. Me dijo uno de los compañeros de la zona que todo el embutido es del mismo pueblo, menuda suerte los de allí jajajaja. Chuletas de palo y unas longanizas muy buenas también, con unos pimientos de padrón que no picaban, muy rico todo.
El vino muy bien, un Venta Del Puerto 12, pero nos enseñaron la nueva carta y hay de todo, destacaría los valencianos y los Rioja, me quedé con ganas de pedir un Remelluri pero no era cuestión de cabrear al jefe jejeje.
De postre un surtidito casero con un pudding de almendra sublime, tarta de queso philadelphia muy fresquita y un pastel de moka potente. Unos Bombay Sapphire para aligerar un poco la comilona y a casa, repito fijo con la familia.
Ideal para ir de parrillada tradicional y que otro coja el coche, jajaja! A ver si pico a los de la peña y vamos, en veranito tiene que ser gloria la piscina que tienen.
Es lo que mas me gustó,porque la comida es la tipica "torrá" que puedes hacer los domigos con los colegas.Pedí entrecotte para evitar un poco el embutido y me equivoqué,no era demasiado digno.En cuanto al vino tienen dos tipos,vino de la casa grande y vino de la casa pequeño,...a beber cerveza se ha dicho.Ahora con hambre no te vas,algo es algo.
Vale la pena si te gusta la carne a la brasa, el arroz al horno, el arroz caldós con frisuelos, los nabos, la carne, los caracoles y las hierbas de la zona. Entre los dulces yo destaco el rollo de almendra, el pastel de queso y pastel borracho.
El tema del vino no lo tienen nmada controlado.
El restaurante dispone de piscina propia y vistas a la presa de Escalona.
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