Este año estamos en un año excepcional de trufa en cantidad y calidad en esta zona (alrededores de Sarrión) y eso se nota en la cantidad de trufa que llevan los platos.
El restaurante situado en le probable mejor hotel de la zona con personal y agradable decoración. Un servicio muy profesional y acorde a las 4 estrellas del hotel tanto en la recepción como en la sala, con buenos consejos. Comedor con 2 mesas ocupadas; dispone de otros salones privados con un total más propio de grandes celebraciones pero que mantiene una alta cocina en todo momento muy dedicada a producto de temporada y elaboraciones clásicas de la zona.
Mesas bien vestidas y con buena separación, mantel y servilletas de tela de buena calidad, así como copas de vino, vasos, vajilla y cubertería. Buen ritmo de salida de platos de cocina.
Hay una suficiente amplia carta con una sección dedicada en exclusividad a platos con trufa, pero nos decantamos desde antes de llegar por el menú de trufa (78 €) aunque nos pareció, antes de empezar, algo largo, como así resultó, pero nos llevamos en tapper tres de los platos de carne para la cena. Estamos algo mayores y no todos bien entrenados.
La carta de vinos es amplia con especial dedicación a las distintas zonas de Aragón; del resto de D.O.s las referencias son muy clásicas en todo tipo de vinos. Elegimos un vino local: Pago de Ayles "Y" con garnacha tempranillo, cabernet y merlot (20,80€) y dado que hay que volver a Valencia con una botella fue suficiente; previo se había añadido un copa de Viñas del Vero blanco 2023 (chardonnay y macabeo) y 3 cervezas; el agua incluida en el menú fueron 3 botellas de Solán de Cabres grandes. El servicio de vino: presentación, descorche, cata y primer servicio para pasar luego a autoservicio la mayoría de las veces.
El menú degustación, incluido un pan correcto tipo chusco, consistió en:
. aperitivos: carpaccio de tuber melanosporum en aceite de oliva con mini blinis: unas pequeñas láminas de la mejor especie de trufa con unas galletitas bien resueltas. Mantequilla de trufa negra y pan brioche: hice un bocadillitos con toda la mantequilla que con el pan caliente resultó magnífico. En un segundo pase vino la croqueta de boletus con mayonesa de trufa negra: aún quedaba de la temporada de setas y juntas boletus y trufa en una cremosa croqueta también es manjar de dioses.
. entrante frío: burrata sobre carpaccio de tomate con pistachos y trufa negra: tomate laminado y aceite de trufa, todos los elementos de buena calidad sobre el queso. Muy bien.
. entrante caliente: flor de alcachofa con huevo a baja temperatura, trufa negra y crema suave de ajos: la crema que parece el pariente pobre resultó ser magnífica; el resto alcachofa huevo y trufa (generosa ración) lo convierte en un platazo.
. pescado: anunciado rodaballo pero problemas de suministro hacen que sea un lomo de bacalao con tallarines de tinta de calamar, salsa de nueces y trufa negra: bien de sal el pescado (para algunos un poco corto de sal) con perfecta cocción y cumplen los demás elementos. Bien sin alardes.
. carne: carrillera de angus en salsa Perigord sobre crema de castañas y trufa negra: una excelente de sabor y tierna carne, bien elaborada, con una salsa y crema que acompañan bien sin restar protagonismo; trufa negra rallada por encima en buena cantidad. Muy bien.
. postre: tartaleta rellena de crème brulée y trufa negra con su helado de vainilla trufada: magnífica la crème de sabor y textura viene contenida por la tartaleta y espolvoreada de trufa; el helado también sabroso con su trufa incorporada. Muy bien y difícil de conjugar la trufa pero bien resuelto.
Rematamos con diferentes opciones de cafés e infusiones para una muy larga sobremesa hasta que empezó a anochecer y la prudencia recomendaba volver para casa.
En el elevado precio del menú para los 7 comensales hay que tener en cuenta que todos los platos incorporaron cantidad de trufa.
aperitivo1
aperitivo2
burrata
alcachofa
pescado
carne
... y no fue mal.
Local más que descrito por mis compañeros anteriores. Solo puedo refrendar su percepción. Bonito, cómodo y elegante.
Decidí hacer el menú degustación.
Tostada de Tuber Melanosporum en aceite y tostada de mantequilla trufada. Plato sencillo pero sabroso, me encanta la trufa.
Copa en texturas, de foie, trufa y Pedro Ximenez con nueces y melocotón. Bonita presentación y acertada mezcolanza de sabores y texturas. Notable.
Huevos fritos en dos cocciones con virutas de foie y duo de caviares (moluga y avruga). Para mojar con pan...
Bacalao confitado con crema de setas trufada. Otro buen plato, bien el producto y el acompañamiento.
Albondigas de ternasco de Aragón trufadas con salsa de cremoso de manzana. En la línea del menú, las albóndigas por si solas nada pesadas y aportando frescura la salsa.
Mousse de fresa con mougatine de frutos secos y saballon de cava. Correcto.
Carta de vinos correcta, suficiente para poder disfrutar de la comida. Probé un vino de la zona, Ventus, que cumplió.
El servicio muy bueno. Un joven se encarga de atender la sala, con simpatía y profesionalidad.
Buena relación calidad precio, ya que el menú es extenso. El precio del mismo son 45€ incluyendo pan, agua y viñas del Vero crianza. Como ya he puesto decidí cambiar el vino y no me cobraron ningún sobrecargo por ello, aunque les comenté que no tenía problema en el mismo. Creo que la botella de Ventus estaba en carta por unos 14€. Buen detalle.
Sin duda una opción muy acertada si te encuentras por la zona. El hotel donde se aloja el restaurante tiene también una pinta excelente.
Si la próxima vez que pase por Mora de Rubielos, quedarme a comer en éste mismo, o ir al Rinconcico, como dije semanas atrás.
Restaurante elegante en un entorno absolutamente rural, me quedé con el juego de materiales de sus paredes, desde el tapizado a la piedra, predominio de colores ocres en la sala, muy acogedora. Servicio atento y amigable, la única persona que lo llevaba, claro, por otra parte normal cuando a los 5 minutos de entar eres la única persona en la sala. No llegué a ojear la carta de vinos, así que desconozco la cantidad y precio de éstos, tomé una copa de Idrias Blanco ¿FB? con el primero, y una de Pirineos Crianza con el segundo (ligeramente rellenada para poder terminar de acompañar el plato), ambos a 1,5€ la copa, francamente bien de precio.
Llevaba la idea de aprovechar el menú de unos 21€ con el que cuentan (15 si es de trabajo, me comentaron), pero entre que venía de mal humor, arrastrado del día anterior, acrecentado con un pinchazo en las inmediaciones, y ver que mantenían un plato parecido al que le había leído a Francescf, se me nublo el juicio por completo, y decidí darme ese capricho. De plato principal me pedí, las manitas deshuesadas con foie y bogavante (18€), pero con estos platos no puedo ser objetivo, me gustan siempre o casi siempre, y en este caso no fue una excepción, en este caso servido en una especie de timbal, en lugar de rellenas y ligeramente rebozadas como las he comido últimamente, de primero me permitieron pedir media ración de ensalada de queso de cabra a la plancha con coco de zamburiñas (6 € la media), acompañada de tomates secos, aguacate y piña, media ración que me atrevería a decir que era más de la misma, pero cobrada a mitad de precio, no como se acostumbra (y que no pongo ningún pero), excelente trato. El plato bien, por ponerle un pero, a la vinagreta le faltaba un poco de vida. No tomé postre. Junto con un carajillo, pan, agua y las dos copas de vino 32,60 €. Excelente.
Lo dicho, dudas, y más dudas, pero sobre a cual ir ...
Estuvimos en este hotel en 2009 y es una pasada. Un hotel moderno y de diseño, con spa, mas propio de una gran ciudad, y que sorprende encontrarte en el centro de Mora de Rubielos. Todo un descubrimiento.
El restaurante tambien es moderno y muy agradable: piedra en la pared, acero y cristal, con decoración moderna, perfectamente entonado con el hotel
Eramos bastante gente y nos pusieron en una mesa larga. Manteles de hilo, cristalería, vajilla y cubertería de calidad. Cenamos todo de picar y, aunque tardaron un poco en tomarnos nota, los platos salieron a buen ritmo.
Cocina de mercado con toques originales, bien preparada y raciones correctas. Todo bien presentado y con buen servicio. Carta de vinos correcta. Buena relación calidad precio. Merece la pena visitarlo y, si es posible, quedarse alguna noche en el hotel!
Visita a la Feria de Mora y comida en Melanosporum. Nos pilló de incógnito porque pensabamos que no quedarían plazas y como no llevamos idéa de un menú elebarado optamos por el más barato que nos ofrecieron de 22,50€. El mismo incluía uno de los tres entrantes siguientes: Ensalada de queso, gambas al ajillo y revuelto de setas de temporada; a elegir también 3 segundos: Cabrito al horno, carrillada estofada y San Pedro con guarnición; y para terminar 3 postres: Mousse de chocolate, panacota de pera y tarta de arandanos. Para beber una botella de Somontano y agua, todo incluido en el menú. Copas y cafés aparte.
Resumiendo: Restaurante elegante ubicado dentro del hotel La Trufa Negra, con una comida tradicional y muy rica y con un servicio que estuvo a la altura de las circunstancias.
Acudimos a la vuelta de nuestro encuentro de foreros, ya que nos pillaba a mitad de camino y las referencias eran buenas. Coqueto restaurante de diseño, incluido en el hotel del mismo nombre, tiene un menú cerrado orientado como no al fantástico mundo de las setas y la opción de carta.
El vino a elegir fue el "Borsao Tres Picos 2007", acompaño muy bien toda la comida.-18.20€
A carta:
-Foie de pato con mermelada de fresas y pequeñas porciones como de bizcocho. Bastante bueno el foie, muy suave.-14,50€
-Ensalada templada de escalibada de bogavante y emulsión de aceite oliva, muy rica aunque le faltaba un poco de hidratacion, le solicitamos una aceitera y mejoro el conjunto.19.80€
-Bacalao con salsa de setas, muy sabroso.-15.80€
-Manitas de cerdo con foie y cigalita hervida, un plato descompensado quizas demasiado dulzón, esperaba mucho mas.-15.80€
Postre: Pastel caliente de chocolate, muy buen cierre.-5.90€
Volveremos a por el menu fungico la proxima vez.
El hotel ya sorprende, sobretodo después de que nos enseñasen sus instalaciones y algunas de sus habitaciones. El restaurante, también. Especialmente las puertas de cristal, decoradas de forma muy original. El local es amplio y con buena separación entre casi todas las mesas. Nos pusieron en un rincón muy apacible. Decoración muy moderna. Buenas copas, mantelería, vajilla,...
De entrada, unos amuse gueule consistentes en un chupito de granizado de tomate con queso.
De primero:
- Ensalada templada de escalibada de bogavante y emulsión de aceite de oliva del Bajo Aragón (21,19€) - El plato no era tan "largo" como su nombre, pero muy bien de sabor y presentación.
- Ensalada de queso de cabra con coca de zamburiñas (11,88€) - También muy buena presentación.
- Gazpacho de fresones con helado de albahaca y anguila ahumada (9,84€) - Tardé menos en comérmelo que en escribir este comentario. Refrescante y sabroso, aunque la ánguila no me acabó de convencer... El helado de albahaca, delicioso. Los fresones, missing.
De segundo:
- Manitas de cerdo (deshuesadas) con foie y cigala a la vainilla (16,91€) - ¡MMMMMM!
- Cabritillo al horno con patatas puente nuevo y berenjenas (20,01€) - Algo seco. Bien las berenjenas y las patatas.
- Paletilla de cordero (16,91€) - Excelente. Fantástico sabor y textura. Guarnición de patatas cocidas bastante insulsa.
De postre:
- Canelones de piña caramelizados rellenos de Mascarpone y jugo de cerezas (5,78€) - Muy refrescantes.
- Tarta de requesón casera con frutos rojos y helado de citronela (5,46€) - Casera, casera.
- Pastel caliente de chocolate, con crema de chocolate blanco/menta y helado de vainilla (6,31€) - Ya se notan los resultados de la educación recibida por mi hija ;-) ¡Menudo festival!
Bebimos 1 refresco, 2 aguas, 1 botella de El Vínculo crianza 2002 (22,47€) y un cortado. Me invitaron a una copa de moscatel de la zona.
Además, la hamburguesa con patatas del niño (5,99€) y el pan de los 4 (4,07€).
El servicio fue muy agradable, aunque nos hicieron esperar un poco para tomar nota. Los platos salieron a muy buen ritmo.
Volveré en temporada de trufa, pero de la melanosporum :-)
Restaurante con dos menús: uno de 22,5€ y otro de 40€, evidentemente más apetecible el segundo. Nos decantamos por pedir a la carta: Foie con crema de calabazas, galletitas de canela y gelatina de frambuesa con oporto, el foie casero y suave pero la combinación muy buena; solomillo con salsa de cebolla y trufa, y un canutillo con crema también de cebolla, la carne buena pero mejorable y la combinación de todo bastante aceptable; esturión con huevas de caviar, el primer romper muy crujiente y el pescado muy bueno. En cuanto al vino pedimos una botellita pequeña de Enate porque uno tenía que conducir y la verdad que no pudimos disfrutar de poder haber pedido. El servicio agradable en general, a falta de algunos detalles como haber cambiado el cuchillo para la carne y poco más. En general bastante bien.
Acudimos a este restaurante buscando algo atractivo y a buen precio en la zona, y en parte creo que lo conseguimos. El local resulta interesante, aunque mejorable (algo menos de luz y más intimidad entre las mesas le daría mayor encanto). Pedimos el menú degustación (buena RCP en comparación a Valencia), por 40€ dos entrantes fríos, un entrante caliente, pescado, carne y postre. Los entrantes muy interesantes (al ajo blanco con manzana impresionante, el foie muy bueno y una vieira cocinada con buen gusto). El pescado (rape) y la carne (cordero) algo más sencillos, menos sorprendentes e incluso, en el caso de la carne, demasiado cargante después del menú. El servicio del vino mejorable, con pocas referencias en vino blanco, aunque en general buenos precios. Copas sencillas (iguales para vino blanco que para tinto) y buena vajilla.
En general buena impresión, sorprendente en entrantes y mejorable el servicio del vino. Salimos a 50€ por cabeza, tomando un blanco (un albariño) y después un tinto (Baigorri crianza).
Estuve en este hotel para semana santa y la verdad es que es una autentica pasada.la decoracion es con mucho estilo y personalidad. el equipo es muy amable y profesional. en el restaurante comimos el menu degustacion. yo pensaba q me quedaria con hambre pero n. raciones generosas no como en otros restaurantes. el foie exquisito, la tufa es la mejor que he probado. de pescado havia esturion, nunca lo havia provado y me resulto impresionante. de vin cogimos atalayas del golvan una pasada de vino. para los postres una botella de moscato d´asti, muy bueno. todos los vinos a una temperatua correcta. los puntos de coccion tambien correctos. como sigan asi llegaran lejos. muy bien
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.