Conocí este restaurante hace unos 30 años, no estuvo mal pero no volví. Esta vez reservé aquí por que no pude reservar en otro sitio de cocina tradicional (soy omnívoro), reservé por que a la calle llegan buenos olores de la cocina y también por que tiene un solete en la guia Repsol. Ante una carta que no entendíamos optamos por el Menú Degustación, no recuerdo lo que comí pero todo estaba muy bueno, incluso los reticentes de la familia salieron satisfechos. Las niñas bebieron agua, otros cerveza sin alcohol y yo probé la .... campucha(?), no recuerdo el nombre. Con este tipo de comida no me llama el ni el vino ni la cerveza. Sobre el local ya lo han dicho todo, sobre el servicio y la cubertería también, yo repito que comí muy bien: unos sabores y una presentación a la altura de buenos restaurantes. Y el precio muy ajustado: pagué 193 eur, 6 pax. Volveré.
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